Los asaltantes despojaron a una doña de dos millones de guaraníes, contante y sonante, además de celulares y documentos de la víctima, quien estaba acompañada, de sus dos hijos menores. Pero no contaron con el py’aguasu de la señora, que los persiguió con su auto para no perderles la pisada, ya que demasiado grande anga le estaban perjudicando.
La doña se habrá encomendado a cuánto santo le vino a la mente para que los malandros detengan su rauda marcha. Y por lo visto escucharon la súplica de la acongojada madre y le hicieron el milagro. Ya que a los mondahachos les salió una camioneta que venia en marcha atrás. No pudieron evitar el encontronazo y ¡ichiple por el piso los dos! El que venía manejando la moto ojegolpeapaite, su tobillo quedó hecho moco. La mochila que traía su “compañero” de trabajo, se abrió y se cayó todito el botín que habían conseguido en sus cuatro golpes.
A uno los “Lince” le agarraron
El malviviente que venía al mando de la moto se reventó tan mal en la pierna, que ya no pudo huir con su cómplice. Este fue abandonado en el barrio Santísima Trinidad y fue reducido por los agentes del grupo Lince, quienes les venían soplando la nuca. Fue identificado como Óver Báez, quien posee tres antecedentes por hechos similares.

