Por este motivo, algún justiciero ciudadano tomó parte del asunto y le bajó una pintata al parabrisas y ventanilla del rodado mal estacionado, para que de esta manera no olvide la señal de no estacionar nunca más. Se desconoce el autor de dicha lección de tránsito aplicada en la calle, pero de seguro que para otra oportunidad, el dueño de este vehículo ya va a pensar dos veces.
¡No entendés piko que no se puede estacionar!
Muchas veces el gran akãrasy que viven los dueños de casa que tienen las entradas de sus vehículos es que ndofaltái algún personaje que no entiende la señal de prohibido estacionar o sino oñembotavy y tapa el acceso sin asco. Esto ocurrió frente a una casa ubicada en la calle José Berges entre Perú y Capitán Solano, en Asunción.

