- NOSTALGIA. Doña Cayetana no pudo contener el llanto al recordar a su amado esposo, Anacleto
PILAR. La historia de doña Cayetana (95) y su difunto esposo José Anacleto (102) hizo palpitar varios corazones. Todo empezó en enero del 2015, cuando recibieron una casa donada por la Gobernación de Ñeembucú y sus expresiones de felicidad fueron tan conmovedoras que aquella foto llegó incluso a traspasar las fronteras del país.
Hace tres meses, cuando don José estaba muy enfermo en el hospital, decidieron formalizar su relación luego de 79 años de estar juntos. Se casaron, pero días después, la enfermedad pudo más y don Anacleto decidió partir al cielo. El golpe fue muy duro para doña Cayetana, quien “se desmayaba todo de balde”, el primer mes, según comentó su hija Olga Escobar.
Pudimos hablar un poco con Cayetana, quien no pudo ocultar la gran nostalgia que siente de aquellos momentos de amor con su marido. “No me voy a olvidar nunca de él, era el amor de mi vida, le extraño demasiado. Siento su presencia todos los días en nuestra casa, es como si fuera que le veo todo en la pieza donde dormíamos juntos, a veces parece que está sentado en su silla”, dijo entre lágrimas y en su característico guaraní.
Cayetana extraña a su cómplice de vida, aquel hombre que la acompañaba a tomar mate todos los días a pesar de que a veces no le apetecía, con quien charlaba durante varias horas luego de acostarse. “Es muy difícil para mí porque fueron muchos años juntos. No olvido el mate de las mañanas y a la tarde a veces él ya no quería tomar, pero igual tomaba para acompañarme”, dijo.
Todos los días se duerme pensando en él y despierta esperando que sea una pesadilla, pero se encuentra con la triste realidad: él ya no está.

“Antes se desmayaba todo de balde”
Su hija, Olga Escobar comentó que ahora la ve mucho mejor a su mamá, ya que estuvo bastante decaída. “Antes se desmayaba todo de balde, no paraba de llorar un momento, ahora veo que de a poco se está recuperando”, contó. Como su mamá ya se quedó sola, luego de la muerte de don Anacleto, ella tuvo que volver de Asunción e instalarse a su lado.
“Vine para cuidarle porque está sola. Trato de animarle, le hago bromas y así se le pasa un poco la tristeza”, dijo. Explicó que para todos fue muy dolorosa la partida de don Anacleto, ya que era un hombre muy alegre, jovial y era quien le daba vida a la casa. “Siempre lo vamos a recordar muy bien, como él se merece”, finalizó.
Don Anacleto la empezó a cortejar a sus quince años
El 5 de enero del 2015, día del cumpleaños número 100 de Anacleto, fue cuando la Gobernación del departamento de Ñeembucú les dio la gran sorpresa de sus vidas. Les entregó una casa con todas las comodidades que no se imaginaban tener nunca en la ciudad de Pilar.
Fue allí donde la historia de amor de Anacleto y Cayetana se volvió viral. Él la empezó a cotejar cuando ella tenía 15 años de edad. En principio era un amor a escondidas porque todavía no le daban permiso a Cayetana de tener chico’i, pero pronto los padres lo aceptaron.
El amor estuvo en todos esos momentos que tuvieron que superar juntos, crisis económicas, problemas de salud, ere eréa. Nunca se soltaban de la mano. “Él siempre fue mi sostén, siempre estuvo conmigo”, relató.
Presentes
Doña Cayetana mantiene presente los recuerdos de su amado esposo, Anacleto.
Con él
A veces le sueña y pareciera ser tan real, pero al despertarse era solo un sueño.

