Con unas cajas de manzanas armó otra estantería donde ofrece lácteos, yerba, fideos y otros comestibles como un almacencito en el km 24,5, en el asentamiento “Santa Librada”, a metros de la ruta 2. Decidió independizarse, con ayuda de un grupo de amigos cumplió su sueño, ya que trabajaba más de 12 horas por día y ganaba a penas G. 300 mil semanal.
Su espíritu jovial la lleva a soñar más. Ahora Cinthia se está capacitando en la Aso de Emprendedores Capiateños (AEC), porque quiere seguir creciendo. “Me gustaría que me orienten, porque esto es algo supernuevo para mí y no tengo mucha experiencia en lo que es ventas”, indicó.
Luchar día a día
Tiene dos hijas que son su mayor motivación para superarse, una de 23 años se recibió de farmacéutica, trabaja y sigue estudiando bioquímica, la menor de 12 además de la escuela, estudia canto y guitarra.

