Una de las casillas comenzó a arder de la nada y rápidamente se propagó a otras dos que se encontraban a los lados y así se siguió extendiendo hasta alcanzar aproximadamente seis a siete puestos.
Ahí nomás el cirenazo se hizo presente y el carro “matafuego” de los amarillos se hizo presente, a eso de las 14:00 de ayer. Luego de luchar durante una hora con ese fuego, finalmente se consiguió controlar todo.
Las pérdidas fueron materiales y por suerte ni heridos hubo, ya que los fines de semana el lugar permanece cerrado.

