
– ¿Qué te gritaban los muchachos?
– Los perros como siempre, letraditos, “a mover la cola”, me pedían fotos, me decían que soy muy linda, que “abran paso que llegó la reina”. Me sentí así, como una reina del Olimpia.
– ¿Sos la nueva “reina del Olimpia”?
– Para ser la reina además de estar siempre, lo que cuenta es que la gente misma te reconozca como tal. No es salir a decir yo soy..., hay que ganarse el título.
– ¿Decís que las demás se autoproclaman?
– No tengo porqué opinar sobre las demás, pero nunca escuché que a otra fanática le griten “reina”. Son ellos los que deciden.

