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Testimonio de Vida

Josecito y un lenguaje a puro amor hacia sus papis

ADMIRABLE. Cuando tenía seis años aprendió a comunicarse con señas. Hoy, con 8 añitos, pide a los niños que estudien mucho para que sean grandes personas cuando lleguen a adultos.

SAN LORENZO. Amabilidad, ternura y una sonrisa contagiante son algunas de las cosas que transmite a primera vista un chiquito de ocho años. Con solo mirar sus ojitos color marrón, que son una ventana del corazón, se nota la crianza que recibió las ganas de servicio que tiene para con los demás.

Esta es la historia de José Luis Cañiza, un pequeño gran ejemplo para muchos niños de su edad, y para los grandes. Pese a su corta edad, aprendió el lenguaje de los mudos para hacer de intérprete de sus papis, Emma (26) y Pedro Luis Cañiza (29), quienes son personas con discapacidad auditiva (sordos).

Con una voz que combina emoción y timidez, contó que su papá fue quien le enseñó el lenguaje de señas y desde entonces el pequeño es el intérprete de los mismos cuando están fuera de la casa, ya que casi nadie maneja este vocabulario.

“Mi papá me enseñó a hablar con señas. Me fue fácil porque me encanta estudiar y leer”, decía José, quien no se olvidó de su abuela, Nora Manzur, quien también fue una de sus profesoras para aprender a dibujar, a pintar y a escribir, otras cosas que también lo apasionan, quizá tanto como el fútbol.

Dejando escapar una sonrisa de comodidad mientras se recostada por el hombro de su papi, José resaltó que le encanta jugar a la pelota, y que una de sus metas, cuando sea más grande, es poder llegar a ser un gran jugador y profesor de lengua de señas.

“Mi hermanita tiene 2 años y yo le enseño a hablar, además mi abuela también le cuida mientras yo me voy a la escuela y mis papás trabajan”, decía el campeón.

Jose Luis, dentro de sus miles de anécdotas que ya tiene, contó que cuando su mamá se había internado por unos problemas de salud que tuvo, fue el canal de comunicación con el doctor para poder comentarle la situación a su madre. “Yo le traducía lo que el médico me decía para que ella sepa”, terminó diciendo.

FAMILIA. Cañiza Ferreira, una familia ejemplo con hijos maravillosos.

Ña Nora, la kuña guapa que arropa a toda la familia

Nora Manzur (67), abuela del pequeño José Luis, contó que ella es madre de seis hijos de los cuales dos hijas nacieron con discapacidad auditiva. Ante esta pequeña barrera que la vida le puso, ella se propuso superarla, y no fue impedimento para que pueda ser un ejemplo de lucha y de madre guerrera que se las ingenió para aprender también el lenguaje de señas.

“Tengo dos hijas sordas. Una trabaja hace 20 años en la ANDE y desde ahí ya aprendí a andar con Emma (mamá de José Luis). Yo hablo poco pero entiendo todo la lengua de señas”, decía la abuela quien también admira a su nietito de 8 años.

Ña Nora contó que al principio todo fue difícil porque antes había muchos tabúes, “pero ahora le dan mas énfasis y ya tiene mas espacio”, terminó diciendo la abuela.

Alumno “5”

José va al 3er grado en la escuela San Antonio de Padua y es un excelente alumno. Lo que más ama es la matemática.

AÑOS casados

Pedro Luis y Emma Noemí hace 8 años que están casados y hace más de 10 años que están enamorados.

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