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Esclava de algún espíritu maligno

MUCHO MEJOR. Isabel (con blusa floreada) se encuentra mucho mejor luego de haber pasado situaciones difíciles. Su hermana Wilma (de celeste) fue clave para ayudarla.

CUESTÓN DE FE. “Para los doctores no estaba enferma, sino loca” asegura Wilma, le hermana de Isabel

Gustavo Galeano. Corresponsal

Ciudad del Este. Una familia que durante años vivió situaciones oscuras, hoy por fin puede descansar de la presencia de la maldad que los atormentó a todos de diferentes maneras. El camino para vencer este flagelo, según aseguran, fue la fe que tienen en el de arriba, que los protegió y les hizo dejar atrás épocas cargadas de negatividad y sucesos nefastos.

Hace casi 15 años se inició el calvario. De manera hasta si se quiere sorprendente, una de las integrantes de la familia Candia expulsó de su cuerpo una lombriz que, ellos afirman, medía varios metros de largo. “Tenía casi 7 metros” asegura con firmeza Wilma.

Luego, el dolor volvió a hacerse presente. Los dolores se hacían más frecuentes y poco a poco se fue apagando la luz de la vida en el rostro de Isabel. Esto los hizo acudir a la medicina. Atendiendo a que son de la zona de Yataity del Norte, fueron a Santaní, a unos 25 kilómetros de donde ellos estaban, buscando una solución.

Luz Brítez, sobrina de la afectada, señaló que su tía era esclava de algún espíritu maligno. Encima, los profesionales que la atendieron no encontraron respuestas. Sin poder comer, hablar, incluso moverse, sus familiares aseguran que los que la atendieron les dijeron que “solución para lo que ella sufre no tenemos aquí”, según contó Wilma.

PASO FUNDAMENTAL

Fue allí donde decidieron llevarla a la casa de familiares en Ciudad del Este, en busca de una mejor atención médica. Tal cosa no pasó. “Para los doctores ella no estaba enferma, sino loca” le bajó Wilma. A juzgar por el relato de los familiares, doña Isabel sufría a menudo una crisis que le hacían faltar el aire.

Ya casi sin aliento, recurrieron a un grupo religioso. Las oraciones en torno a Isabel se hicieron una constante, y a pesar que en los primeros días no daba señales de mejoría, un domingo, dos semanas atrás, todo empezó a cambiar.

Los ojos perdidos y sin esperanza se transformaron en dos brillantes símbolos de fe. El decaimiento comenzó a desaparecer y tras varios días sin poder alimentarse, nuevamente empezó a comer.

El largo tiempo de angustia y depresión generadas por algún pasado negro que la familia misma aún no podía descifrar comenzó a desaparecer. “Fue la mano de Jesús la que la curó” asegura Wilma, quien dijo que todo se solucionó gracias a la fe de sus seres queridos.

Sus parientes testifican que todo se debe a un milagro por la forma en que quedó registrada la curación de la mujer que hoy refleja en su rostro una tremenda felicidad tras superar la crisis que nadie pudo deducir.

De la mano de Kirito

Todo comenzó el pasado 31 de octubre y por la seriedad del caso, la familia tuvo que deambular por todos lados en busca de ayuda. Finalmente, la paciente terminó en el IPS donde estuvo internada por dos días hasta el 4 de noviembre, fecha en que abandonó el hospital y fue socorrida por su gente hacia Ciudad del Este.

En el hogar de la sobrina Luz, situada en la fracción “Don Eladio” del km 7, ña Isabel encontró de nuevo la paz en su corazón gracias a una oración purete que le dedicó un grupo de cristianos. Un video que fue enviado por WhatsApp a los familiares que quedaron pendientes de ella en Yataity, se asombraron por la forma en que amaneció ese domingo, hasta el punto de asistir a la iglesia que le acercó a Kirito.

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