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Fe, mucho amor y agradecimiento

A medida que se acerca la fecha de la Virgencita de Caacupé, la Villa Serrana ya va recibiendo a varios devotos que llegan al santuario de distintas partes del país para cumplir con alguna promesa.

Acudir a la “Ciudad Santa” se vive como una meta que hay que alcanzar. Los peregrinos van convencidos que el objetivo no es el camino sino llegar –y como sea–, para estar a lado de la Virgencita Azul. 

Así lo entiende don Juan Montiel (49), quien el año pasado perdió una pierna en un accidente de tránsito. Pese a ello, el don tomó sus muletas, sacó fuerzas de su fe hacia la madre de Kirito y peregrinó desde Ypacaraí hasta el santuario para agradecer por estar vivo. 

“La vida solo nos pone a prueba para ver si somos lo suficientemente valientes para salir adelante. Yo solo agradezco a Dios y a la Virgencita por salvarme de un accidente. Perdí una pierna, pero tengo vida, y la aprovecharé para dar gracias”, dijo mientras subía el cerro a duras penas. “El año pasado un automóvil me chocó cuando iba en mi moto. Tuve un fuerte golpe en la pierna derecha. Como era diabético se me complicó y me tuvieron que amputar. Estuve mal, pero salí gracias a que me encomendé a la Virgen y hoy vengo a agradecerle caminando hasta el Santuario. Cuesta, pero la Virgen lo es todo para mí. Prometí que iría varios días y así lo haré. Solo me queda agradecer”, he’i.

“Es por amor a nuestra madre”

La voz entusiasta de un vendedor retumba en las adyacencias de la basílica de Caacupé. “Lleve sus velas y sus rosarios baratito, la madrecita obrará en sus vidas, soy un fiel testigo de sus milagros”, es su frase. Se trata de don Diego Salinas (43). 

El hombre está en silla de ruedas, ya que en un accidente de tránsito ocurrido el pasado 15 de mayo, perdió una de sus piernas, pero para él pudo haber sido peor, de no haber sido por la Virgencita, he’i. “Ella me salvó de algo peor, no tengo dudas”, dijo. “A mí un billete no me cambia. Estoy aquí por amor a nuestra madre”, comentó.

El milagro en una niña

Nelly Jara y don Silicio Ledesma llegaron hasta el santuario para dar gracias por la salud de su bebé de dos años de nombre Maica. “Hace unas semanas, mi hijita se enfermó muy mal, le llevamos a diferentes hospitales y en ninguna parte nos pudieron decir qué lo que le pasaba”, dijo doña Nelly. “Fue ahí que la fe tocó a mi corazón y le pedí a la Virgencita para que intercediera por la salud de mi hija. Y ella obró. Mi hija sanó así de la nada. Fue Dios a través de la Virgencita”, comentó. 

“Es por eso que decidimos venir a darle las gracias. Fue la promesa que le hicimos que vendríamos los tres como familia a agradecerle por el milagro que hizo en la vida de mi pequeñita”, finalizó.

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