“Es por amor a nuestra madre”
La voz entusiasta de un vendedor retumba en las adyacencias de la basílica de Caacupé. “Lleve sus velas y sus rosarios baratito, la madrecita obrará en sus vidas, soy un fiel testigo de sus milagros”, es su frase. Se trata de don Diego Salinas (43).
El hombre está en silla de ruedas, ya que en un accidente de tránsito ocurrido el pasado 15 de mayo, perdió una de sus piernas, pero para él pudo haber sido peor, de no haber sido por la Virgencita, he’i. “Ella me salvó de algo peor, no tengo dudas”, dijo. “A mí un billete no me cambia. Estoy aquí por amor a nuestra madre”, comentó.
El milagro en una niña
Nelly Jara y don Silicio Ledesma llegaron hasta el santuario para dar gracias por la salud de su bebé de dos años de nombre Maica. “Hace unas semanas, mi hijita se enfermó muy mal, le llevamos a diferentes hospitales y en ninguna parte nos pudieron decir qué lo que le pasaba”, dijo doña Nelly. “Fue ahí que la fe tocó a mi corazón y le pedí a la Virgencita para que intercediera por la salud de mi hija. Y ella obró. Mi hija sanó así de la nada. Fue Dios a través de la Virgencita”, comentó.
“Es por eso que decidimos venir a darle las gracias. Fue la promesa que le hicimos que vendríamos los tres como familia a agradecerle por el milagro que hizo en la vida de mi pequeñita”, finalizó.

