LARISA, DE ENCARNACIÓN, 33 AÑOS
RESPUESTA: “Si amas a alguien, déjalo libre, si vuelve, es tuyo, si no es porque nunca lo fue”, dice una conocida frase que muchas parejas deberían aplicarla. Reconocer que aún pueden vivir juntos es algo que tiene que nacer de vos y no de alguna etiqueta o imposición social.
Es una decisión muy personal que debes tomar sin presiones, libre de prejuicios y culpas. Tratá de perdonar a tu ex y también sentirte bien contigo misma, porque es la única manera de poder comenzar a construir en el camino del amor.
Pero atendé que perdonar no significa volver, si crees que no hay posibilidad de reconstruir la relación, debes –sincerarte– atender de caer en absurdas venganzas. Si ya estás con una persona que te hace feliz, qué otra razón habría para dar marcha atrás, si realmente es la persona a quién amas.
De acuerdo a un estudio de la Universidad de Kansas, las “relaciones cíclicas” (que terminan y regresan y terminan y regresan) tienen cada vez más problemas y se convierten en matrimonios infelices.
Esto es porque se regresa a la relación con menos ánimos, resaltan los defectos y se vuelve muy tóxica. Muchas veces creemos que es mejor lo que conocemos, que descubrir nuevas cosas y personas. Tenés que pensar seriamente sobre los motivos que te impulsan a regresar por dolor, culpas no son una buena base para una relación. Nada en este mundo te puede hacer más infeliz que estar junto a alguien que constantemente te humilla, critica o desea cambiar lo que eres.
No es una relación verdadera. La voluntad de regresar tiene que ser en mutuo acuerdo y si no la hay ya no se puede dar marcha atrás.

