Los agentes policiales de la Comisaría 33.ª de la zona abordaron el colectivo de la empresa Golondrina, en donde procedieron a identificar al manoseador, quien resultó ser un contador de 65 años.
Lo bajaron inambiguy para ponerlo tras las rejas, por su atrevimiento. El supuesto “tapoko” fue puesto a cargo de la Fiscalía jurisdiccional. La fiscal Libia Centurión ordenó posteriormente la libertad del acusado, pero sigue bajo investigación por un supuesto hecho de abuso sexual en persona indefensa.

