El hombre nació sin piernas, pero eso no impidió que realice sus labores. Actualmente se dedica a la venta de pesebres en la plaza de Ñemby y conmueve a la gente que lo ve caminar con sus manos de aquí para allá ofreciendo sus productos. “Nunca me entristecí por no tener piernas. Es más, eso me motiva a esforzarme cada vez más”, dijo.
“Desde chiquito aprendí lo que es ganarse el sustento con esfuerzo y sacrificio. Hago de todo. Ganarse la vida honradamente es lo mejor que uno puede hacer”, finalizó.

