VOLUNTAD. Doña María Céspedes, antigua ganchera de Cateura, contó que el que quiere progresar, lo hace
Una de las labores más jetu’u y con mayor fuerza en esta época de calorazo es la de los gancheros. Doña María Dominga Céspedes (58) es una antigua trabajadora del lugar, quien prácticamente creció, se crió y malcrió entre lo que otra gente desechó. Allí también hizo crecer a sus cinco hijas sola, ya que es una de las tantas madres solteras sacrificadas del país. Hoy día, ayuda a sus hijos con sus 9 nietos en lo que puede y nunca hace faltar el pan de cada día a nadie.
“Muchas cosas vi en todo este tiempo en el que estoy acá. Se puede salir adelante y estudiar gracias a Cateura. De la basura salieron grandes profesionales, licenciadas en Enfermería, nutricionistas, obstetricia... todos con mucho sacrificio. Una de ellas es mi hija, que se recibió de licenciada en Contabilidad gracias a este trabajo”, contó doña María.
Explicó que todo depende de la voluntad de cada uno. “El que realmente quiere, progresa. Yo pude con mis cinco hijas, y ahora tengo una hija con cuatro hijos que viven conmigo y económicamente yo ayudo para que ellos estudien”, dijo.
Su hija menor, la de 19 años, va entrar a la Facultad el próximo año, pero todavía no tiene bien decidida la carrera que quiere seguir, he’i. “Tengo una hija que está trabajando bien como funcionaria del Ministerio de Trabajo y dos, las que siguen, como gancheras conmigo. Mi sueño es que ellas puedan salir de acá y tener una mejor oportunidad laboral”, siguió.
Calor: toman hasta cinco litros de agua al día para aguantar
Uno de los problemas con los que se enfrentan actualmente es el hakuvo que está haciendo últimamente. “Ese calor prácticamente nos sofoca. Pero tenemos que comer y no podemos parar por eso. Entonces tomamos mucha agua, cinco litros al día por ahí”, dijo María.
También explicó que tratan de descansar un rato en horarios donde el sol da más fuerte y después seguir. Hay personas que sufren enfermedades de base como presión alta, diabetes y son las que tratan de cuidarse más todavía.
Durante el año ellos ya hacen su aguinaldo y van guardando
Cada ganchero genera su aguinaldo, juntando una platita de forma semanal. Esa plata la dan a una persona de su absoluta confianza y cuando llegan estas fechas retiran completo, ya que ellos no tienen la suerte de recibir un aguinaldo, pues no tienen un sueldo pagado por un patrón, ya que ellos hacen su sueldo. Las mesas suelen ser igualmente abundantes porque ellos se esfuerzan para que así sea y nunca pierden la costumbre de visitarse entre vecinos.

