Apenas minutos después que empezó la tormenta, las correntadas en las calles eran tremendas, algo que como lastimosamente pasa cada vez que se produce este fenómeno, fue aprovechado por algunos puercos que al toque lanzaron sus desperdicios produciendo grandes perjuicios.
Algunos puntos cercanos a la Terminal de Asunción fueron sumamente peligrosos.

