"Se borró de mi vida cuando le dije que espero un bebé”

SUFRIÓ las mieles del amor y el dolor a su corta edad, ya con un hijo en brazos, hoy recuerda cómo conoció a ese amor que la dejó.

| Por Manuel Medina

Yo era una chica inocente y sin experiencia en el amor hasta que me enamoré de un hombre de mucha posición social. La primera vez que lo vi me llamó la atención su mirada, empecé a trabajar en el servicio doméstico de su casa, me di cuenta que yo sí le interesé porque desde esa vez no dejó de mirarme de arriba y abajo. 

Cada vez que me lanzaba una mirada yo sentía que me desnudaba, muchas veces trataba de hablarme, pero yo no le daba tiempo, entraba como esos gatos temerosos al ver un perro bravo acercarse. No fue hasta después de que me animé a responderle el saludo que empezó a piropearme como un desesperado por conquistar mi corazón, no se cansaba de decirme cosas lindas, yo le miraba y me reía nomás. Me decía que no me iba a molestar, que sus intenciones eran buenas, me habló de que estaba buscando una buena persona para casarse y que no perdía las esperanzas de que yo podría ser esa mujer. 

De mi currículum sacó mi número, yo le había entregado a la señora, su mamá, cuando me contrataron. Desde entonces me llamaba todos los días, me invitaba a salir y yo no podía, tenía 18 años. Él se reía de mí cuando le contaba que no quería faltarle al respeto a su casa y que nunca tuve novio, él ya tenía 27 años cuando eso. Un tiempo después dejó de molestarme y ahí empecé yo a mirarlo, y cuando me volvió a decir, ahí ya le acepté irnos al shopping un domingo juntos. Fue mi primer despertar en el amor y me embaracé, le llamé para contarle y desde esa vez se borró de mi vida. Tuve que salir del trabajo porque no quería contar nada, pero sí intenté hablar con él solo que ya no atendió mis llamadas, de eso ya pasó mucho tiempo, ya acepté que él no quiere saber nada de nosotros. Nunca me decidí en demandarle para pedirle para la leche porque somos pobres, vivimos en una casa de encargados, mi papá es albañil y apenas gana, qué le voy a pedir más de lo que me da, sé que vamos a gastar mucho en esos trámites. Y tampoco quiero tanto hacerlo porque me da miedo pensar que algún día venga y me lo quiera quitar.

Mi bebé está hermoso, ya pasamos muchas cosas, ahora tengo un amigo que se interesa en mí y me dice que me vaya a vivir con él, es muy buena persona y me agrada, pero no quiero irme a su casa, no quiero dejarle a mi mamá. 

SOLE, DE SAN LORENZO, 20 AÑOS

RESPUESTA: Dicen que el tiempo cura las heridas, en este caso se podría aplicar a esta historia. El amor vendrá sin dudas más adelante, no te apresures porque tenés las heridas muy abiertas todavía. Muchas veces nos desilusionamos en el primer tropiezo, o a la vuelta de la esquina ya queremos encontrar al hombre o la mujer que nos cambie la vida. Por ahora lo ideal es que le dediques todo tu tiempo a tu criatura, y luego te decidas elegirte a vos, a crecer, a desarrollarte como persona. Hay que aceptar el dolor, no ignorar los sentimientos, es mejor asumir lo que sucedió y enfrentar la situación con valentía. Cuando hay cosas que no puedas cambiar, tenés que abrir la mente y estar dispuesta a empezar de cero, alivianar el alma de culpas, y reproches que siempre queremos hacernos cuando nos equivocamos. Animate a vivir la vida, no todo es triste en esta vida, el amor es lo más lindo que hay si logras ser correspondido, si una persona te falló, no te cierres a las posibilidades, solo que el tiempo es el mejor aliado en estos casos. Cuando te sientas fortalecida tenés que asesorarte para que seas la guardiana de los derechos de tu niño y se respeten.

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