Ya casi en medio del agua que viene subiendo por una nueva crecida del río Paraguay, María Cristina Romero (38) fue subiendo al camión poco a poco sus pertenecías, cada una de ellas cargada de recuerdos emoción, y se despidió ayer de su barrio San Vicente. Pero esta vez no era para instalarse en los refugios de los afectados por las inundaciones, como le pasó tantas veces en su vida, sino era la mudanza definitiva a su nuevo y moderno hogar en el barrio San Francisco.
“La felicidad que tengo es impresionante, no tengo palabras, tanto esperé que ahora no puedo todavía ni creer que por fin me voy a mudar. Estoy muy emocionada”, comentó a Crónica doña María.

Ella era una de las tantas mujeres ribereñas que con cada lluvia ya vivía con el rosario en mano, por temor a la crecida, lo que significaba abandonar una vez más su casa y perder muchas pertenencias bajo el agua. “Es un gran alivio que ya no vamos a sufrir de las inundaciones, ahora recién voy a empezar a tener otra vez mis cosas porque acá era imposible, todo porque el agua nos agarraba todo”, contó.

Hace siete años que María Cristina vive en el barrio San Vicente, pero hace 30 años habita la zona de la Chacarita, lugar donde se crió y malcrió, según comentó. Resaltó que esta nueva etapa de su vida tendrá una mejor visión. “Tengo dos hijos, con ellos vamos a vivir allá, pero el de 12 no quiere dejar la escuela de acá, dejamos muchos recuerdos en este lugar”, terminó diciendo la nueva afortunada vecina del barrio San Francisco.

MUDANZA
Esta semana irán cerca de 90 familias al nuevo barrio y la siguiente se van a mudar cerca de 200 familias más.

