Para evitar más desgracias, se tomó la determinación de desviar a los vehículos por una ruta alternativa como la que se usa en la época de la Virgencita.
Como si se tratara de una maldición o algo por el estilo, ¡nuevamente se produjo un incidente! En este caso fue nuevamente un camión el protagonista, que “descargó” los hierros que transportaba ¡en plena ruta! El peso más el ángulo del plano le jugaron una mala pasada.

