Pero cuando empezaron a “asomar” algunas llamas, se aplicó en seco el “para qué te quiero patas” y todos se bajaron más rápido que Flash y los Súper amigos del bus. Los 40 ocupantes más la tripulación salieron a un lugar seguro, lo que evitó que el hecho se haya transformado en tragedia. En cuestión de minutos se quedaron a la luz de la “fogata” en la que se transformó el feroz colectivo sin más que lo que tenían puesto.
El conductor, Gilberto López, de 49 años, he’i que vio por el retrovisor que el transporte estaba siendo consumido por las llamas, momento en que alertó a todos para que se bajen. En segundos, solo quedó la carcaza toda pretiña.
FALTABA POCO
El micro se incendió a la altura del kilómetro 106 de la Ruta 2, en San José de los Arroyos. Debía llegar a Asunción.

