En el concurso de belleza se tiene en cuenta sobre todo, las orejas delicadas y las narices prominentes. Hay reglas estrictas que prohíben depilar a los animales, pinzarles alguna parte del cuerpo o aplicarles anabólicos.
Pero con tal de lograr la corona, los dueños hasta hicieron trampa. Una docena de camellos fueron expulsados de la competencia cuando descubrieron que sus dueños los habían sometido a cirugías plásticas para embellecerlos. La mayoría de los animales rajados también habían recibido inyecciones de bótox para los labios, la nariz y el mentón.
“Hacía que tuvieran la cabeza más inflada. Y entonces, cuando el animal pasa, dices: ‘¡Oooh!, mira esa cabeza grande, esos labios, esa nariz’”.
En el festival, que tiene un mes de duración y es el más importante de Medio Oriente, participan unos 30 mil camellos.

