- FUE EN GUA’ILANDIA. No había capilla ardiente y los familiares se enojaron y cancelaron el servicio
- EL TRATO. Los deudos contrataron un servicio funerario, pero al parecer no leyeron bien el contrato. Ipochy y devolvieron el cajón, ya usado, a la funeraria
Para la organización de un funeral, uno debe tener la cabeza fría para firmar algún papel o el contrato con las funerarias, cuyo negocio es justamente eso, los muertos.
En la ciudad de Villarrica un karai descansó anga, luego de estar mucho tiempo internado en el Regional de esa ciudad. Cuando Kirito lo llamó a descansar (o eso habrá creído), los dolidos parientes contrataron el servicio de una muy conocida funeraria.
Firmaron el contrato por un valor de 2 millones y medio de guaraníes, la empresa oprepará al finado y lo envió hasta la Colonia Independencia en una ambulancia, hasta el lugar del velorio. Cuando llegó al lugar, los familiares del difunto se dieron cuenta que faltaba la capilla ardiente.

Fueron de nuevo hasta el local para reclamar ese detalle y les contestaron que ese servicio no estaba incluido en el paquete, que el contrato solo incluía el féretro, el traslado y las tarjetitas de recuerdo ndaje. Ipochyeterei hikuái ha oñeofendé de sobremanera y se fueron hasta otra funeraria, lo sacaron al difunto y lo cambiaron a otra caja mortuoria.
Las hijas abordaron un taxi y llevaron de nuevo el ataúd hasta Villarrica ¡para devolverlo! La dueña del negocio oñemondyi cuando las vio llegando de nuevo. Bajaron el armatoste de madera frente al negocio y reclamaron la devolución del dinero, ya que su papá no lo iba a usar en el entierro.
O sea el “traje de madera” ojepaseá táxipe, como si nada.

Carito
Unos 2.500.000 costaba el servicio funerario ofrecido a los familiares del muerto, incluía traslado, cajón, tarjetitas y nada más.
60 kilómetros
EL cajón viajó más de 60 kilómetros para ser devuelto de nuevo hasta el lugar donde estaba para la venta. Oho en ambulancia y volvió en taxi.
Fue solo una confusión, he’i la encargada
La encargada de la funeraria he’i que solo hubo una feroz confusión de los contratantes del servicio. “Ella llamó y dijo que solamente quería el cajón. No se habló de la capilla, de la carroza, no se habló del servicio fúnebre, ellos solamente querían el cajón y que se les lleve hasta el lugar”, he’i la doña a Visión Digital de Villarrica. Para no quedar mal, la empresa les devolvió 2 millones de guaraníes.

