- PASARON DE LARGO. Se subieron para llegar a destino, pero los que llegaron fueron unos ronquidos profundos que no lograron ser “calmados” ra’e
Salir desde horas de la madrugada y estar incluso hasta bien entrada la noche es prácticamente una “rutina” para los choferes de micro. Y a lo largo de esa extensa jornada, están acostumbrados a ver de todo. Prácticamente, nada los asusta. Bueno, casi nada.
Luego de culminar con su redondo, un chofer de la línea 29 llegó a la parada, ubicada en el kilómetro 26 de la Ruta 1, en San Lorenzo, para en cuestión de segundos llevarse primero una enorme sorpresa y después ¡feroz susto!
Cuando ya se bajaba como para ir al baño, pilló que aún había un pasajero a bordo. “¡Abajooo!” fue el grito con el que esperó que vuelva del mundo de los sueños. Pero no hubo caso. Entonces se acercó y ¡chan!, también había una mujer.
El hombre estaba sentado mientras que su yiyi se encontraba acostada debajo de uno de los asientos. El conductor quiso despertarlos, pero su intento fue en vano. Los “indespertables” estaban a full en su quinto sueño. Ahí la sorpresa pasó a ser susto. Pensó que algo grave había pasado con la pareja.
Fue por eso que al toque arrancó jey su colectivo y se dirigió hasta la comisaría de la compañía Thompson para solicitar ayuda a los polis. “Pensé que algo malo les había sucedido. Había sido estaban profundamente dormidos nomás ra’e”, dijo el conductor.
EL DATO
Los “bellos durmientes” al despertar dijeron que querían bajarse en Ñemby, pero pasaron de largo.

