No se trata de conocerla completamente. Si no somos capaces de conocernos a nosotros mismo a lo largo de una vida, sería muy presumido pretender conocer a otra persona. Si te pones en su lugar, entonces será más fácil resolver las diferencias que puedan surgir.
No te vayas a confundir e interpretar los actos de la otra persona. Es algo que por desgracia tendemos a hacer mucho los seres humanos. Analizamos los comportamientos de los demás y saltamos a las conclusiones: “ha hecho esto porque piensa esto, o quiere este otro”. Eso se llama interpretar y en las relaciones de pareja es un problema muy grave.
La única solución es el diálogo. Cada vez que te moleste algo importante, lo tienes que decir.

