Pero en este caso, al “Batman de la caña”, o más bien el “Barman”, no le dio ninguna de estas cosas, sino por el contrario, le avivó la llama que tenía adentro por ¡salir de paseo! El único problema es que lo hizo ¡en un auto ajeno!
El tipo aprovechó el “fin de semana largo” y largos tragos le bajó, de todo lo que encontró. ¡Ni el agua del arroyo se salvó! En medio de trago y trago se le dio por “pescar” por un pescador. Ni bien este último se descuidó, en seco le “chupó” el auto.
Esto le sorprendió a Ramon Villagra (49), dueño del vehículo, quien estaba en el arroyo Atinguy, pescando lo más tranqui. Al toque dio aviso a la comisaría. Y además aseguró que Carlos Molinas es la persona a la que vio a bordo yéndose como si nada.
Ahí nomás empezó un rastrillaje de aquellos que terminó cuando encontraron el auto... ¡en una cuneta! Según contó la Poli, el tipo estaba tuichaitére.
Es “premium”
El auto que “sacó de paseo” Molinas es un Toyota Premium color plateado. Todo el suceso se dio el domingo a eso de las 17:30.
¡Dio 5,210 mg/l y su socio le aplicó un 3,090 mg/l!
Para dejar en claro a este muchacho poder aplicar hasta anticorrosivo sin que le pase nada, cuando se le hizo la prueba de alcotest en la comisaría, luego que lo agarraron con el auto “encunetado”, le bajó una nueva marca regional: ¡5,210 mg/1!
Pero había sido que este “Barman” del trago que tenía no estaba solo a su lado, estaba un “niño maravilla”, Iisabelino Jiménez, quien vino a ser una especie de “Chupín”. A la hora de soplar la pajita, también dio pauta de sus superpoderes aplicándole una cifra nada envidiable: ¡3,090 mg/l! Medalla de oro y medalla de plata en el concurso de trago nacional. El tema es que no solo manejaron con ese estado, más allá de haber caído a una cuneta, sino que además andaban de acá para allá caminando como si nada.

