La suerte ya estaba echada. Era él o ellos. De pronto, hasta sorprendiendo a todos, el sospechoso no aguantó y cayó en pleno patio de la cacerolita. Al toque lo detuvieron. Estamos hablando de ¡un dron!
El aparato volaba por encima de la cárcel y estaba equipado con una cámara. Al ser “inspeccionado” de punta a punta los intervinientes se percataron que no transportaba nada ilegal. Eso sí, sospechan que haya sido utilizado para verificar las instalaciones para posibles envíos, a través de drones, de armas y drogas.

