En los primeros tres años de vida, cuando se desarrollan las capacidades lingüísticas, emocionales, sociales y motoras del cerebro es fundamental la estimulación. Sin embargo, padres e hijos hoy día van perdiendo esa interacción cara a cara.
Algunos pasan más horas chateando que hablando o relacionándose con sus retoños. Con el tiempo llega el momento que se pierden los límites y el control, en ese momento es cuando los padres llegan al psicólogo pidiendo socorro porque ndaipu’akái” por sus hijokuéra.
“A mi mamá se le quema la comida porque está chateando por WhatsApp”, es el comentario que escucha la psicóloga clínica Blanca Fretes de los chicos.
“La tecnología desplaza el amor que demandan los hijos. Las mamás se preocupan más por el celular que saber sobre su hijo, ahí debería analizar qué tanto me conozco para conocer a mi hijo”, indicó la profesional.
Explicó que lo ideal es tener un acuerdo con los hijos y respetarse ambos, cumplir con responsabilidad las tareas. “Hay que darles hábitos a los hijos, para que conozcan la responsabilidad con amor, con afecto y límites, son dos factores más importantes en el proceso de educación”, indicó.
TIEMPO DE CALIDAD
La importancia de hablar y escuchar a los hijos no debe disminuir en la medida que crecen. Todo lo contrario, los padres deben hacer un esfuerzo por interactuar de forma más afectiva y poner reglas en casa para limitar el tiempo que los niños dedican a ver la tele, jugar videojuegos o con la computadora.

