Fue la misma Calveiro quien contó su historia real a New York Post y dijo que todo empezó hace cinco años cuando viajó de Miami a Nueva York para realizar una práctica. Al llegar a la “Gran Manzana”, la universitaria dijo sentirse presionada socialmente a tener una “presencia glamurosa” en sus redes sociales.
Con tal de conseguir más seguidores, la joven comenzó a gastar su dinero en ropa de marca, restaurantes lujosos y planes costosos para subir “fotos envidiables”. Las prácticas no eran remuneradas, así que recurrió a los bancos para que le den varias tarjetas de crédito, que terminó colapsando.
Cuando ya no había cupo en las tarjetas, la joven combinó sus prácticas con un trabajo de medio tiempo para costear su vida de influencer. “Nunca podía repetir la misma ropa. Gastó miles en un viaje de ida y vuelta a Texas para asistir a un concierto”, contó Calveiro, quien hoy tiene 2.835 publicaciones y 25.800 seguidores en Instagram.
“Vivía una mentira, invertí mucho dinero en comprar carteras de marca y cuando regresé a Miami tenía una deuda de más de 10 mil dólares en mis tarjetas de crédito”, agregó la péndex.
FOTOGRAFÍAS
Al igual que muchos péndex, publican fotos de viajes a lugares exóticos, comidas raras, ropas y carteras de marca, solo por aparentar y tener más seguidores en sus redes.

