Cuidar, proteger, brindarle amor y cumplir con todas las necesidades del animal requiere de un gran compromiso. Básicamente para muchos es solo “un animal”; sin embargo, es un ser vivo y merece cuidados básicos como un lugar donde dormir, un patio cercado –si está afuera– donde no corra riesgo de escaparse, un resguardo donde protegerse del clima, además del alimento y el agua. En caso de que haya que tenerlo atado, que la cadena no sea corta, ni lastime su cuerpo.
De eso se trata la tenencia responsable, porque el animal es un ser vivo, tiene sentimientos y comprobado científicamente el comportamiento de un niño entre dos y tres años.

