Y la diabetes en los animales se trata igual que en las personas: controlando el nivel de azúcar en sangre mediante pruebas con un glucómetro, inyectando insulina y controlando bien la dieta. Eso sí, sin los avances tecnológicos que tienen los seres humanos, en forma de bombas inyectoras de insulina o sensores.
Ese control debe ser diario y sistemático. Hay que tomarse muy en serio tener controlada una enfermedad crónica, que, aunque no duela, si se descuida puede derivar en graves problemas de salud.

