“No me llenaba con nada. Tenía un serio problema, siempre que me veía al espejo nunca me vi gordo porque me compraba una camisa más grande y listo. Me veía flaco, eso es una enfermedad, lo vi en un reportaje”, contó el tipo quien llegó a pesar 195 kilos.
Pero seis años duró una relación con una yiyi que le cambió la vida. La novia se llegó a meter con un cliente, que era el contrario de don Jorge, un flaco, por lo que al novio le dio ganas de parecerse a su sombrero.
“Yo me decía que podía ser igual a él y entonces, en vez de deprimirme y comer más, me dio por querer ser como él y empecé a variar la dieta” he’i la tipo.

Entonces, inició lo que él mismo llama “la dieta del cornudo”. No es científico y puede que solo a él le dé resultados, pero quiere llegar a los 87 kilos que tenía antes.
Jorge agarró tres ajos, los picó y se los tomaba en ayunas seguidos de un batido que llevaba pepino jengibre, perejil, apio, té verde y vinagre de manzana. Lo hacía en un solo tiro y le duraba una semana. También se comía una piña entera a lo largo del día.
Además, para quemar grasa hirvió canela y la tomaba con limón y se bebía un vaso en la mañana y otro antes de acostarse.
El desayuno lo redujo a un café negro, dos huevos fritos y dos tostadas; eliminó los carbohidratos del almuerzo y los disminuyó a pollo o pescado con ensalada. La cena era un atún en agua, aparte tenía su rutina de gimnasio. De más está decir que su novia quedó más enamorada aún de él.

