“Decían que eso no es trabajo”, he’i Óscar

| Por Manuel Medina
UN CAPO. Óscar Duarte Cogliolo, al que todos le conocen como “el chipero asador”.
  • NO SE DESANIMÓ. Comentó que siempre luego le gustó la cocina, y que el presente que hoy vive, nació con un 50 mil que tenía en el bolsillo

La vida le dio un golpe en el bolsillo, pero luego, de no tener nada ahora está rebién gracias el negocio de la venta de chipa asador. Este es el caso de Óscar Duarte Cogliolo (38), quien vive en la ciudad de Itá, y desde hace tres años se dedica a la venta de chipa en la feria del Indert.

Óscar he’i que siempre le gustó la cocina, y entre risas comentó que esta hermosa realidad que hoy atraviesa “nació de la necesidad. Tuve un problema económico muy grave, tenía un cincuenta mil guaraníes en mi bolsillo y con eso había empezado”.

Cuenta que empezó con la venta frente a su casa. “Me habían dado la receta y siempre fui tratando de mejorar, cambiando sabores y sabores, poniendo mejores productos. Tratamos de mejorar siempre para tener mejor calidad que otros”, he’i el chipero conocido por todos los que suelen ir a la feria que se realiza casi todos los viernes en el centro sobre Tacuary y Mariscal Estigarribia.

El emprendimiento en principio solo fue para salvar la situación vai que estaba atravesando. “La verdad que sí, era mientras tanto nomás, hasta conseguir un trabajo mejor, porque me decían que eso no es trabajo”, contó.

Empecé haciendo con palitos, entraban apenas tres chipas en cada uno. Hacía para salvar el día a día nomás. Fui implementando más cosas, hacía más rápido y después ya inventé la máquina que yo tengo para cocinar, lo hice mirando la máquina donde se cocina el pollo”, omombe’u.

EL ROLLO. Creó su propia máquina para cocinar su producto y gracias a eso atrae a un montón de gente.

Todo fue un sueño”, he’i

Todo fue un sueño y todo sueño se puede cumplir. Siempre se puede mejorar, haciendo bien las cosas siempre le va a uno bien”, cuenta y destaca para que más personas se animen a salir adelante con el trabajo.

Me tocó estar fuera del país casi 11 años y volví. De tropiezo en tropiezo me quedé de vuelta sin nada, pero salí adelante, ahora me va muy bien gracias a Dios, después de tanto batallar”, he’i.

Está muy agradecido con sus familiares

Óscar no se olvida de las personas que le tendieron una mano cuando más necesitaba. A pesar de que muchos le dijeron que la que la venta de chipa “no era trabajo”, él igual se animó. “Algo que tengo que resaltar es el apoyo de mi madre, Nélida Cogliolo, y mi tío “Papi Caye”, que siempre estuvieron ahí”, expresó.

Prueba de todo

Contó que hace de todo un poco para sostener a su familia. “Hace poco empecé a criar pollos caseros, mis pollitos ya tienen 22 días”, he’i.

Otra máquina

Óscar hace dos años está laburando para crear una máquina que ya coloque la masa por el palo.

4000 chipas

Es el promedio que vende en cada viernes que cae a fin de mes.

Últimas noticias