Ganar viene bien siempre. Y para Guaraní, ni hablar. Al aborigen le sigue costando todo, pero anoche logró un triunfo esperanzador, sobre todo para imprimir alegría a un plantel que viene deprimido. El desempeño del equipo de Burgo no fue brillante, pero le bastó con su ambición para doblegar a un rival que, en los papeles previos, pintaba para darle más “guerra”.
A este cuadro aurinegro no hay que pedirle chiches ni espectacularidad, porque no los tiene. Sí parece tener la entereza y ganas, y lo demostró en ciertos pasajes.
El abanderado fue Cristian Gabriel Esparza. El extremo curepa fue el que más creyó en la victoria. Fue incansable y gran hacedor del único tanto que capitalizó Pablo Velázquez, en el tramo inicial de la segunda etapa.
Ese tanto pareció despertar al cuadro local, que sin embargo anduvo tibio en ataque. La única ocasión le fue negada por una mano no cobrada por el árbitro Méndez. Rodríguez remató a quemarropa y De la Cruz interceptó en el suelo y con la mano su remate. Para el pito, nada pasó. Triunfo que abre un horizonte optimista para el Indio.
Cristian Esparza
Corrió como un condenado y asistió purete para el único tanto del partido.
José Méndez
Se tragó un penal que debió favorecer a Capiatá. Después anduvo bien.

