De acuerdo la Dra. Lic. María Estela Martínez, psicóloga especialista en relaciones interpersonales, un “stalker” es “una persona a la que se le perdió la vida y quiere encontrarla en las vidas de los demás”.
Vivir al pendiente de lo que hacen o dicen otros en las redes sociales es una característica de nuestra época y todos lo hacemos en mayor o menor medida, sin embargo, es muy sencillo que una curiosidad inocente se convierta en fijación e incluso en enfermedad. Los “stalkers” no pueden, aunque quieran, dejar de “vigilar” a una persona en particular, no importa si es porque tienen un “enamoramiento” con ella o porque les cae muy mal. Al final las dos cosas responden a lo mismo, una pasión a la que están enganchados y con la que sustituyen un vacío emocional en su vida real, según explicó la profesional.
Obsesionados vs. despechados
Una obsesión es una conducta recurrente que no trae ninguna satisfacción; por el contrario, mientras más lo hace, más ansioso se siente. Cuando alguien está obsesionado con una persona, o en este caso, con el perfil de una persona en redes sociales (que no es otra cosa más que lo que esa persona elige mostrar de sí misma), se vive a la expectativa de sus publicaciones. Es decir, la otra persona vive para ella y el “stalker” vive para verla vivir.
Otro perfil es del despechado, que cuando encuentra a otra persona, se termina el problema; sin embargo, el obsesivo es peligroso, porque puede llegar a dañar a la persona por la cual se obsesiona.

