David Stickley, de 58 años, se dedica a llenar los tanques de los aviones en el aeropuerto de Badvock y ahora celebra el increíble hallazgo. Donna siempre compró los mismos números.
“El sábado pasado, ella me llamó al trabajo y todo lo que pude escuchar fue una respiración entrecortada, como si algo estuviera mal, estaba muy nerviosa. Solo atinó a decir que me pusiera en contacto con la lotería Camelot, porque habíamos ganado algo”, contó David.

