Tiros, hachazos, un muerto y dos mujeres ¡calcinadas!

| Por Manuel Medina
FUEGO. Intenso fue el incendio que terminó devorando todo a su paso. GENTILEZA
  • SEMANA ESPELUZNANTE. Se pasearon con el finado en moto para tirarlo a un arroyo y unos días después dos chicas pasaron a mejor vida de una manera horrible

HERNANDARIAS. Todo comenzó con un “levante”. De acuerdo a los datos que se manejan en fuentes policiales, a su vuelta del exterior, Juan Fernando Rodas, alias “Ñeko”, salió con un amigo a compartir un buen momento. Fue en esa “tertulia” que apareció en escena una mujer, identificada como Ygnacia Elizabeth Villalba Alfonso (19), para comenzar a teñir con sangre la historia.

El final de esta macabra novela acaba con dos cuerpos calcinados de dos mujeres, quienes ni siquiera habrían sido el objetivo real de los sicarios, que se calcula actuaron por venganza tras la muerte de “Ñeko”. Al menos esa es la especulación que por ahora tienen dentro de la Policía, sin que nada se descarte. Entre medio, una serie de situaciones.

Este último crimen se dio en plena madrugada del sábado. Los vecinos de la casa que ardió en llamas dijeron que se escucharon unos disparos en el barrio, por lo que salieron a ver qué es lo que estaba pasando. Ahí nomás vieron cómo la casa comenzaba a incendiarse, hasta quedar reducida a cenizas.

Dentro de la misma estaban Kelly Dos Santos y Nelli Rodas (28), quien sería prima de “Ñeko”. Ambos cuerpos fueron hallados totalmente calcinados. Se desconoce cómo inició el incendio; sin embargo, vecinos de la zona aseguran haber escuchado disparos antes del siniestro, por lo que se presume que alguien ejecutó a las mujeres y posteriormente les prendió fuego a la vivienda, ya con los cadáveres adentro.

La fiscala Natalia Montanía, quien tomó la investigación del caso, dijo que una de las mujeres encontradas calcinadas en el interior de una vivienda habría estado involucrada en la venta de drogas.

No quedó nada en la casa, salvo restos carbonizados de cosas y de dos cuerpos de las mujeres GENTILEZA

EN 48 HORAS

Poder determinar si las mujeres murieron como consecuencia de balazos o si fueron incineradas llevará unas 48 horas aproximadamente, de acuerdo a los profesionales.

DE MADRUGADA

El fuego que quemó todo se dio en la madrugada de este sábado, poco después de las 2:00, en una vivienda ubicada en el barrio 13 de Junio de Hernandarias.

SE SALVÓ DE MORIR PORQUE NO ESTABA

¿BLANCO? Rossana se salvó porque no estaba. FOTO FACEBOOK

Rossana Ricoy, quien aparece como la propietaria de la casa que quedó reducida a cenizas, se salvó de correr la misma suerte que las otras dos mujeres porque cuando todo se dio no se encontraba en el lugar. Fue ella la que dijo a los uniformados quiénes serían las dos mujeres que estaban en la vivienda.

Otras fuentes mencionaron que posiblemente ella también era blanco de esta ejecución hecha por sicarios, quienes no dejaron huellas en el lugar, ya que al incendiarse todo quedó reducido a la nada.

LLEVARON EL CADÁVER ENTRE DOS ¡EN MOTO!

DETENIDO. Víctor Espínola, llevado por los policías a la komi. GENTILEZA

Los investigadores del homicidio de Juan Fernando Rodas, alias “Ñeko”, ya desenredaron todo el hilo de la historia del malogrado poblador de la ciudad de Hernandarias.

Según los datos, “Ñeko” llegó de un viaje de trabajo con abundante efectivo en los bolsillos. El domingo pasado salió de parranda con un socio, allí fue encarado por Ygnacia. La mujer lo invitó a su casa, ubicada también en el barrio 13 de Junio, en donde estaban Víctor Espínola (23), Julio Ferreira (29) y dos personas más que estaban comprando drogas en el lugar.

TIRARON TODO. Las ropas de “Ñeko” se tiraron a un pozo.

Ni bien llegaron, la dama supuestamente le encajó un machetazo en la cara a “Ñeko”, Víctor le metió un tongo y cayó al piso. La mitãkuña lo estranguló con la ayuda del cómplice hasta que lo mataron, ambos lo desnudaron y le cambiaron de ropa, le robaron todas las cosas de valor que poseía el finado y luego lo subieron entre tres a la moto de la víctima, según la confesión de Víctor.

Él fue quien manejó la moto hasta la orilla del arroyo de Paso Itá, donde lo arrojaron al agua.

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