El juez del encuentro oipo’o ikuénta haguáicha por haber cobrado una falta a un jugador.
El vestido de negro metió la mano para sacar la tarjeta de amonestación y allí salió volando otro pelotero al estilo de las películas de “Kun Fu” y le metió una patada voladora en la espalda.
Allí fue servida en bandeja la violencia. Los futbolistas de ambos equipos se trenzaron en un moquete nde tuichapáva. Y para no quedar fuera del festival de tongos, los dirigentes siguieron también con lo mismo, hasta el público presente aceptó el desafío y se peluquearon a patadas en las gradas y en el campo de juego.

