Expulsó al mal en un retiro espiritual

Deisy Brandell (34) recuerda cuando estaba al borde de la muerte, y la voz se le quiebra. Sufría de una compleja enfermedad. Los doctores le dijeron que ya no había nada que hacer.

| Por Manuel Medina
MORDIDAS. Las ovejas fueron muertas en su corral y nadie las pudo salvar del feroz jesu’u mortal.

Visitó curanderos, macumberos, médicos ñana, pero nada. Sentía que estaba más allá que acá. La desesperación se apoderó de ella. Fue en ese momento que su hermano le invitó a un retiro espiritual que organizaban unos carismáticos católicos.

Le contestó que si ya intentó de todo, no pierde nada si prueba una vez más. “En ese lugar Dios, a través de su gracia, me liberó del mal que llevaba dentro y me sanó de esa terrible enfermedad”, contó Deisy, quien hoy recorre por varios rincones del país contando su testimonio para darle fuerza a aquellas personas que por algún motivo perdieron la fe.

“Sufría una enfermedad que para los médicos ya no tenía más cura. Tenía cáncer en el estómago. Ya no podía caminar. Mi hermano me hizo la invitación y fui buscando mi sanación corporal y también espiritual. Y sané a través de mi fe. Sentí cómo Dios me curaba. Parecía que tenía como una víbora o sapos en mi estómago. Me liberé de ese demonio que tenía dentro y sané”, finalizó.

“El retiro fue en Minga Guazú. Al salir de ahí ya no sentía ningún dolor. Terminó todo así de la nada. Unos días después me hice todos los estudios de vuelta, y el cáncer ya no estaba, estoy sana”, contó Deisy.

“Desde ese día recorro contando mi testimonio. Me voy donde me invitan. Predico lo que Dios hizo en mí para que muchas personas que perdieron la fe la vuelvan a recuperar y decirles que para Dios nada es imposible”, dijo.

RECUPERAR LA FE

Deisy contó que muchas personas al conocer su testimonio volvieron a tener fe.

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