“Chiquitunga es como mi mamá”, cuenta un Ángel

| Por Manuel Medina
HAY UNA SOLA. Hace 15 años, una enfermera pidió por él a la futura santa. Hoy vive sano y con sueños por cumplir.
  • NO LE FALLA. Tiene una imagen de la futura beata en su habitación, a la cual le reza diariamente

LORENZO AGÜERO. Corresponsal

SAN PEDRO. Ángel Ramón tiene actualmente 15 años. Él es el milagro personificado que esta semana permitirá al país tener la primera beata paraguaya en la Iglesia Católica. Es que lo suyo va más allá de una historia común, de una narración de asombro que no sobrevive al olvido. Lo suyo desafió no solo a la ciencia sino también al corazón.

Hijo de una pareja de sordomudos, que más allá de las limitaciones desafió al amor, fue el protagonista principal de un hecho que sobrepasó lo natural, en agosto del 2002. Su venida al mundo era algo así como el “lo logramos” de sus papás. Pero la fe les tenía una prueba especial, de esas que no se pueden describir con palabras.

“Cuando tenía 11 años me enteré de lo sucedido. Mi abuela me contó todo lo que pasó. Ella me dijo que cuando nací estaba muerto, sin signos vitales” recuerda Ángel. Recordó a la partera Blanca Duarte que “sintió mucho que haya nacido muerto, porque vio que mis padres son sordomudo y sabía del golpe que eso significa”.

La abuela le dijo que Blanca “sabía de Chiquitunga. Ya decían que es muy milagrosa. En ese momento ella se encomendó a Felicia y después de varios minutos comencé a tener signos vitales”.

Esta situación no es algo que pase por algo. En su humilde vivienda del barrio Santa Ana tiene una imagen de la futura beata a la que le debe la vida. Tanto, que hasta la considera una madre. “Chiquitunga es como mi mamá. Le rezo diariamente a la mañana y a la tarde”, aseguró.

FIEL DEVOCIÓN. Ángel dijo que siempre le reza a Chiquitunga, a la que considera una mamá.

40 MINUTOS

Es el tiempo que se calculó por parte de los médicos que Ángel estuvo sin vida. Esto sucedió en el 2002.

PARTO TRISTE

Las lágrimas se hicieron incontenibles cuando hubo que dar la noticia de la llegada sin vida de Ángel. Esto fue en el  Hospital Regional de San Pedro. Luego, la fe movió montañas.

Desde chiquito todo fue difícil, pero aún así, él sigue soñando

Ángel tiene un pasado y un presente empapados de humildad. Las limitaciones están a la orden del día, sobre todo desde que su papá murió, cuando tenía solo 3 añitos. Pero aún así, no renuncia a ese gran sueño de algún día ser un profesional.

“Mi sueño es estudiar para ser doctor en Medicina. Actualmente suelo trabajar para solventar mi colegio. Mi mamá (Liz Marlene) vive en Asunción, suelo irme junto a ella las veces que tengo para mí pasaje” he’i. Recordó que “yo empecé a hablar desde los dos años, allí recién comencé a decir mis primeras palabras que fueron, mamá y papá”.

Actualmente está sano y fuerte contó

Consultado sobre si siente alguna secuela de lo que fue esa experiencia, contó “de salud estoy muy bien, no me duele nada, vivo tranquilo. Estoy estudiando como cualquier persona de mi edad, curso el primer curso de la Media en el Colegio Nacional de San Pedro” he’i.

Beatriz Peralta, abuela materna de Ángel dijo, “nos estamos preparando para viajar a Asuncion para la beatificación. Para nosotros es muy grande esto que está pasando, más por el milagro que nos dio en devolver la vida a mi nieto, por eso cualquier cosa pedimos a Chiquitunga y nunca nos hace faltar para comer”.

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