Como quería cumplir su promesa, Azubuike se gastó 85 mil dólares en un bello BMW color plata, aunque a su padre ya no le servirá, a menos que pudiera hacer el viaje al más allá en él.
En forma de despedida, este hombre decidió usar el coche como ataúd, y en él, sepultó a su papá, lo que, claro, implicó cavar una enorme tumba para que pudiera entrar el cadáver en su vehículo.

