
Desde muy temprano los cientos de vendedores se colocaron en sitios estratégicos para de esa manera intentar ganar algún dinerito. Los rosarios y las estampas fueron los productos que más se vendieron. Algunos llevaron para poner en el interior de sus billeteras y otros para colocarlos en el interior de sus vehículos y buscar de alguna manera alguna protección divina en un día cargado de fe.

