La bloguera vegana, de 37 años, se fugó de la civilización para librarse de “la vida de esclava” que llevaba trabajando cinco días a la semana.
Ahora, vive desnuda, “libre de ropa que restringe”, come frutas y verduras que cuida ella misma, se ducha en las lluvias y bebe de riachuelos de la selva.
La australiana publica sus fotos en Instagram y videos en YouTube, en las que aparece desnuda o cubriéndose con ropa hecha de materiales orgánicos como cáscaras de coco, contando al mundo cómo es su día a día.

