Sergio todavía sigue vendiendo esos productos, además hace de macatero, pues debe juntar un poco de plata para gestionar su título y por supuesto para el pan diario.
“Estoy muy feliz y agradecido con toda mi familia, con mi esposa con quien tengo un hijo de seis años. Todos me ayudaron mucho, y también la gente que compró y sigue comprando de mí mis productos”, dijo emocionado el emprendedor.

Agregó que trabaja en el centro de salud Tavapy, pero que entró por el Consejo, no vía Ministerio, y por ese motivo se le paga cada seis meses aproximadamente su sueldo. “Quiero ser funcionario del Ministerio y tener un sueldo seguro, y así también seguir sirviendo a la gente”, relató.
Sergio y sus compañeros de trabajo recorren las comunidades de la zona y las escuelas para realizar vacunaciones a personas que no tienen acceso a las mismas por su localización. Comentó que sus padres son personas humildes que trabajan hasta ahora en la chacra y que siempre le ayudaron en lo que pudieron.

