- CAPÍSIMA. Rompió los esquemas y ahora ya hay más kuña en el grupo
Viendo como lo hacían otros y acompañándole a su novio al campo, de a poco iba despertando su interés por la cetrería. El tiempo pasó, hasta que un día, Magalí Torales (24) decidió empezar a practicar. Con un poco de miedo al principio y viendo que era la única mujer, se armó de coraje y empezó su aventura en el mundo de las aves, convirtiéndose en la primera mujer cetrera.
“La cetrería conocí a través de mi novio que empezó a practicar, le acompañaba a él al campo cuando iba a hacer volar con sus otros amigos que también son cetreros. Después de eso me fui integrando, me agarró el interés y ya empecé también, desde esa vez ya no paré”, contaba Maga, quien su primera experiencia la tuvo con un halcón a los 19 años.
De aquel vuelo ya pasaron 4 años. Hoy la pasión de la joven por las aves no deja de aumentar y asegura que cada plumífero es como un hijo para una madre, ya que requiere de muchos cuidados y atenciones que deben de ser dados, ya que en realidad no es una mascota.
“Uno debe ganarse la confianza de las aves. Al principio costó, pero ahora ya fácil, con decirte que le tengo miedo a las gallinas pero no a los halcones y eso es una pasión única, es un sentimiento único y la comunicación que tengo con ellos es por la práctica”, decía la joven cetrera.

En medio de la conversación y resaltando que tiene 9 aves, 5 que vuelan y 4 que son restadas, resaltó que es una de las fundadoras de la Asociación Paraguaya de Cetrería y Conservación de Aves Rapaces (APCCAR), grupo que tiene cerca de 25 asociados y quienes se ayudan para poder mantener y cuidar a los voladores.
“Me siento orgullosa de mí misma porque no me fue fácil al inicio”, he’i
Maga contó que actualmente ya hay más mujeres en el rubro, que ya no es la única y que le gusta que todas se involucren ya que se tiene acostumbrado a solo ver hombres.
“Me siento orgullosa de mí misma, no fue fácil al inicio y es bueno saber que muchas mujeres también van tomando interés por esto, porque en verdad es algo único”, he’i Maga trabaja codo a codo con su novio, quien es el impulsor principal de este cariño.

CETRERÍA
Según contó la joven, la cetrería es el arte de adiestrar aves rapaces; es decir, que no se necesitó nada para poder atrapar a una, más bien ganarse su confianza y darle como recompensa comida.
ESTUDIANTE
Maga es estudiante de la carrera de Administración, un sector totalmente alejado del mundo de las aves, mientras su novio es estudiante de Veterinaria.

