Como explican los expertos, en estos casos, las bacterias no son una preocupación ni un riesgo para la salud, pero sí es necesario aplicar el sentido común. “Besar a tu perro o gato está bien, si eso está bien para ti, pero hay que tener en cuenta de qué puede haber en su boca, dónde ha estado metiendo la nariz o qué ha podido comer durante el paseo”, advierte este veterinario.
No obstante, algunas enfermedades sí se comparten. Los lengüetazos de un can infectado por parásitos intestinales sí pueden hacer que los humanos contraigan la enfermedad.

