Abuelitos valé: Dan ejemplo a muchos jóvenes

Foto: CHIPA Y MÁS. Doña Angélica trabaja todos los días hace añares en el Abasto.

| Por Manuel Medina
  • SACRIFICADA. Doña Angélica Paredes tiene 75 años y labura en el Abasto hace 40 años. Se la ve como a una mitãkuña’i de 15
  • LABURADORES. Se levantan bien temprano para matear y luego ir a trabajar. Doce horas de trabajo al día (a veces más) no es nada para ellos

El “espíritu” de sacrificio lo llevan en la sangre. Levantarse a las 3 de la mañana es la rutina más antigua que conocen y no les resulta ningún esfuerzo, sino al contrario, es uno de los placeres más grandes que tienen: estar de pie tempranito para disfrutar de un rico mate antes de empezar la “rumba” del día.

Los “abuelitos”, como se les dice con cariño, son un claro ejemplo de trabajo y sacrificio para muchos jóvenes. Para ellos no hay feriado, ni si quiera un día de descanso, porque dependen del día a día para llevar el pan a sus hogares. Y tal es la ironía de la vida, que a pesar de su edad y el cansancio de los años que llevan a cuestas, ellos se ven más jóvenes y vigorosos que muchos de la “juventú” de hoy.

La recompensa más grande que tienen es la tranquilidad que tienen todos los días de que todo lo que consiguieron lo hicieron a “puño” de sacrificio sin tener que acudir a lo que hoy muchos acuden: el robo. Así lo afirmó doña Angélica Paredes, de 75 primaveras y quien hace 40 años vende chipa, butifarra, chorizo, ere eréa en el Mercado de Abasto.

En mi época uno debía trabajar realmente para salir adelante. Es lo que aprendí, lo que mis padres me enseñaron. Creo que no hay satisfacción más grande que construir tu hogar con el sudor del día a día. Mi mayor orgullo hoy es ver mi descendencia, mi nieto, que está terminando el colegio con buenas calificaciones porque es lo que le enseñamos con nuestro ejemplo”, contó la patrona.

Comentó además que su marido de 65 años sigue laburando a full como albañil. “Instamos a los jóvenes a seguir nuestro ejemplo, uno debe sacrificarse en la vida para ser alguien”, dijo.

Laburan sin cesar

Así como estos abuelitos, hay muchísimos otros que trabajan sin cesar para ganarse el pucherito diario.

Se valora

Todos coincidieron en que simplemente con el sacrificio duro uno aprende a valorar lo que tiene y consigue.

Más de 30 años que ña Eusebia vende de todo en la calle, he’i

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FOTO: TRABAJADORA. Ña Eusebia.

Eusebia García está ya acercándose a los 60 años y hace más de 30 años que trabaja vendiendo cosas en la calle. Ya vendió de todo y ahora mismo ofrece poroto manteca y ajo. “No es fácil conseguir el dinero del día, a veces hay venta y otras veces no, pero siempre uno debe esmerarse, sin sacrificio no veremos los frutos nunca. Yo creo que hoy la gente quiere conseguir todo fácil y no es así”, dijo la trabajadora en guaraní.

Doña Eusebia tiene hijos mayores que le ayudan también con lo que pueden y salieron trabajadores como ella, he’i.

Limpiadores y compañeros

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FOTO: LIMPIAN. Don Rafael (izquierda) y Carmelo (derecha).

Don Rafael Sosa (60) y Carmelo Ortigoza (53) son compañeros de trabajo, se desempeñan como limpiadores de la Municipalidad de Asunción. A las 3 de la mañana ya están como rulo de estatua prestos para enfrentarse a un día más. “Desde muy jovencito ya empecé a trabajar, recuerdo que cuando era jovencito vendía marinera, diario, de todo un poco hice para ganar mi platita. El trabajo no es nada para mí”, dijo don Rafael.

Don Carmelo si que omombe’u que además es constructor. “Tengo cinco familias (cinco hijos) y a toditos les hice estudiar, tengo un ingeniero electrónico que aparte es profesor en la Facultad, una química farmacéutica, un radiólogo y un camarógrafo. El otro si que tiene 14 años recién y está en el colegio todavía”, he’i.

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