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“Por culpa de una vecina me peleé con mi marido”

Ya estaban pasando por inconvenientes en la relación, pero es la primera vez que pelean por culpa de otra mujer. Siempre fue muy atento y cariñoso, el problema es que había sido le gustan varias mujeres

Hace unos días descubrí que mi marido se pasa chateando con mujeres por celular y entre los mensajes encontré que le persigue y chatea con mi vecina, una casada.

Hablan osadamente, me dolió mucho y quiero separarme. Ya no quiero estar con él, después de 7 años me hace esto, estoy muy enojada.

Nosotros estábamos pasando por inconvenientes en nuestra relación, por culpa de otras personas que no quieren vernos juntos parece, ambos venimos de relaciones destruidas y tenemos hijos grandes. Pero es la primera vez que peleamos por culpa de otra mujer, él es muy atento y cariñoso, pero me duele ver que no es así solo conmigo, sino que se gusta de varias mujeres a quienes les dedica cosas bonitas.

Siempre le reclamaba el porqué no suelta su celular, todo el tiempo está chateando, me dice que con sus hijos, pero de un tiempo a esta parte hasta en la mesa, a la hora de la comida. Tiene dos teléfonos, pero nunca me deja ni tocar por más que tiene con códigos, cuando dejó uno de ellos desbloqueado entré a mirar y de todo encontré. Siempre le reclamo porque es un “trauma” para él como se dice, pero lo que es peor es que confirmé que se andaba portando mal como se dice. Encontré en su WhatsApp mensajes de todos los colores con mujeres con quienes intercambia fotos y esas cosas y una de ellas es mi vecina a la que le invita a salir, le pide que se deje seducir para que él pueda mostrarle lo que sabe hacerle a la mujer. Ella le sigue la corriente preguntándole de qué es capaz.

La señora tiene plata, no puedo creer que ande así con él, y menos que después descaradamente me salude.

Estoy muy dolida, yo le llamé, reclamé y me dijo que no es lo que parece, que yo nomás soy muy celosa y posesiva, que él no va dejar de chatear porque le relaja y le gusta.

Siempre tratamos de hablar pero terminamos mal, dice que se siente preso a mi lado, de eso hace un tiempo ya no me deja expresarme.

Yo lo quiero, pero él ya no, si le dice a otra mujer que muere de ganas de abrazarle y besarle es porque ya no me quiere, quiero que se vaya lejos de mi vida. ¿Qué puedo hacer?

MARÍA, DE ATYRÁ, 26 AÑOS.

RESPUESTA: Para empezar tienes que tranquilizarte y buscar el momento adecuado para que puedan sentarse a conversar, si es que hay amor entre ustedes darse la oportunidad y el espacio para tratar los problemas de pareja apuntando a una solución. La decisión de seguir adelante juntos o separados tiene que nacer de ustedes, de una evaluación sincera de todo el tiempo, de las emociones y sentimientos invertidos en la relación.

Hay que ver si es una pelea que tiene salida dejando el orgullo y poniéndose cada uno en el lugar de su pareja para comprenderse mejor, y así retomar la discusión desde una nueva perspectiva distinta. Si hay otras situaciones que se vienen arrastrando, que no se pueden salvar solo con un diálogo sincero –y si están dispuestos en aclararlas–, ya tendrían que hacerlo con ayuda profesional. La infidelidad es un tema recurrente en cuanto a las consultas, lo ideal es hacer terapia de pareja, pero son pocos los que siguen el proceso, por lo general en la segunda o tercera cita ya definen las cosas para bien o para mal.

De igual manera analicen juntos si son felices con el proyecto de vida en común que tienen, ambos deben dar el 50% de sí para que la relación funcione y, por sobre todo, no olvidarse de uno mismo. De no privarse de los espacios que puedan crear juntos e individualmente, enfocándose siempre a ser felices con lo que hacen, dan y reciben.

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“Quise traerla conmigo, pero no quiso dejar a su familia”

  • Una linda amistad se convirtió en algo más fuerte que le consume, a pesar de todo entre ellos nació el amor, por cuestiones laborales él la dejó y ella viajó a España

En la terminal de Caaguazú con un compañero de trabajo, nos subimos y acomodamos en los dos únicos asientos libres. Al rato subieron dos chicas jóvenes, estudiantes de universidad, con algunos bolsos y como todo buen caballero les cedimos los lugares y entablamos conversación con las dos señoritas y para mí fue amor a primera vista. Nació una linda amistad y algo más fuerte y duradero hasta hoy, más no estaba predestinado que estuviéramos juntos.

Desde aquella noche fresca de mayo se sucedieron encuentros cada vez más frecuentes, de a poco convirtiéndose en encuentros fogosos y ardientes. Ella es algo tímida, callada, educada, oriunda de Campo 9, luchadora, de cuna humilde y trabajadora, la tercera de entre seis hermanas.

Su familia es conservadora y tradicional, no quería que supieran de mí, jamás me explicó los motivos, pero yo aparecí un día y creo conquisté los corazones de toda la parentela.

El problema era que yo tenía mi compromiso, y me costaba mucho cumplir regularmente con ella, el de ir a visitarla a su casa, además el horario laboral era otro obstáculo. Pero apenas había oportunidad nos encontrábamos y dejábamos fluir la pasión que brotaba en nosotros con solo mirarnos.

Hasta que un día, por circunstancias ajenas, tuve que dejar el trabajo y volver a Asunción, la quise traer conmigo, pero no quiso dejar sus estudios ni a su familia.

Nunca la olvidé, pero como no había la tecnología de hoy día, perdí todo contacto con ella. No pasó una semana que no preguntara por ella a mis excompas de trabajo, hasta que me llegaron a decir que posiblemente viajó a España.

Se me vino el mundo abajo, pero tomé fuerzas y continué mi vida hasta que al revisar mi correo un tiempo después, encuentro que me dejó un mensaje y un número de celular.

La llamo o la olvido, nuestro amor es imposible. ¿Qué hago?

SANTIAGO, DE ASUNCIÓN, 40 AÑOS.

RESPUESTA: Gracias por compartir tu experiencia en esta página que sirve de alivio, contención y orientación para los que sufren mal de amores, pero la decisión siempre quedará en las manos del protagonista de su propia historia. Lo primero que tenés que hacer es sincerarte contigo mismo, analizar qué es lo que estás buscando, si una relación duradera o solo una aventura y saber qué piensa, siente y quiere la otra persona. Ponerse de acuerdo apuntando hacia un norte. Si tu compromiso actual es lo suficientemente sólida tenés que trabajar por mejorar las cosas y no jugar con las emociones, ya que podes salir lastimado y lastimar. Por otro lado, tenés que ser fuerte para reconocer tus sentimientos con respecto a esta persona que te deja una señal para entablar de nuevo la comunicación. Analizá si vale la pena, si juntos pueden crear algo realmente bueno en la vida, llamala, pero si ambos son unos cobardes que se niegan mútuamente, mejor dejar las cosas como están.

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“Ella me dijo que era mi hijo, pero yo no puedo tener hijos”

  • Su novia se embarazó y aceptó la responsabilidad, con el tiempo la relación terminó pero el vínculo con su criatura continuó hasta que se casó con otra y descubrió que en realidad él no puede tener hijos

Era mi primera experiencia sexual, yo tenía 20 y ella 32 años. Desde que nos conocimos hubo onda entre los dos, estuvimos juntos un buen tiempo, ella me enseñó todo, pero no era nada serio. Solo quería estar con ella para el sexo hasta que se embarazó y terminó la relación, pero me hice cargo de todo. Con lo poco que yo ganaba, hacía de todo para ayudarla, para que no le falte nada: ni médicos, ni alimentos, ropa. Ni bien nació el bebé, ella me hizo reconocerle, yo no tuve drama en darle mi apellido.

Pasó el tiempo y seguía costeando los gastos de la criatura, pero con ella ya nada, incluso me reclamó eso y le dije que ella tiene que buscarse otra persona para no quedarse sola, que yo igual la iba a apoyar.

La historia continuó su curso normal, como ella siempre fue una mujer prepotente, una vez me retrasé un mes en pasarle el dinero y me demandó por prestación alimentaria.

Cuando empecé a trabajar mejor, quiso presionarme para que le pase más plata, cosa que acepté sin problemas igual porque yo adoro al niño. Un tiempo después, volví a tener pareja, me enamoré de una mujer encantadora y me casé hace dos años, tanto procuramos tener hijos pero no pasaba nada.

Al final fuimos al médico y nos hicimos unos estudios, resultó que mi señora está bien, pero que yo no puedo tener hijos. Y ahí mi mundo se vino abajo, no soy el papá de la criatura que reconocí, por mi mente pasaron miles de recuerdos y las veces que ella me exigía y me exigía.

Lo primero que quise hacer es darle una paliza, pensé lo peor, pero me tranquilicé, creo que mi pareja me ayudó con eso, aunque me fui un tiempo al psicólogo para resolver el conflicto que se me armó en la cabeza.

Me tranquilicé, me fui a su casa y le canté las 40, le conté que me hice el estudio y que soy huero y ella se calló nada más. Le dije que iba a seguir pasándole para los gastos de mi criatura, porque para mí sigue siendo mi bebé solo que no la cantidad que ella estaba pensando.

Eso ya pasó un tiempo, le conté a un amigo que es abogado y me dijo que tengo que accionar contra esa persona por daños y perjuicios morales y psicológicos. Pero no estoy seguro de querer hacerlo porque no quiero que mi hijo sepa la verdad, no será mío pero lo adoro igual. ¿Qué puedo hacer?

CARLOS, DE ASUNCIÓN, 31 AÑOS.

RESPUESTA: Por lo que entiendo, asumes el rol de papá del corazón aunque no está claro si mantienes rabia contra tu ex o si ya la perdonaste.

Siento mucho lo que te ha pasado, creo que es importante que te tomes el tiempo que necesites y no decidas tu vida si lo que te genera es rabia que sientes hacia ella. Habría que analizar cuáles son los sentimientos que se generan dentro tuyo después de enterarte de la verdad, por más que tengas contención de tu pareja sería bueno seguir de igual modo con la terapia psicológica.

Trata de buscar una salida cordial para seguir porque a pesar de que no sea tu hijo biológico le diste todo tu cariño de padre, y a la hora de la verdad esas cosas pesan más. Cuando llegue la calma a tu corazón, podrás tomar las decisiones que hagan falta. Puede que todo esto te lleve más tiempo del esperado, pero una vez que tengas todos los puntos negros aclarados y evalúes qué ganás o perdés ante una contrademanda, será más fácil la decisión.

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