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“Me dijo que buscaría a otra para poder olvidarme”

  • Tras cerrar un capítulo de su vida con su novio once años menor, se abrieron otras heridas que tenía guardadas en su corazón. Ella es una madre soltera de 29 años

Me dijo que le gusta otra persona y piensa en pretenderla, bueno, creo que nada puedo hacer con eso. No sé si hago bien, la verdad no me siento muy a gusto, lo extraño, quiero saber de él. Estuvimos juntos 9 meses, le abrí las puertas de mi casa, le confié mi hijo, fui demasiado sincera con él, pero por lo visto eso no le importó.

No es la primera vez que un hombre me abandona, el primer amor que tuve me dejó cuando se enteró que estaba embarazada.

Recuerdo muy bien que para despedirse me dijo que no estaba preparado para tener un hijo y que él sabía que yo era una mujer fuerte y saldría adelante sola.

Y en realidad que fue así, a pesar de todo salí adelante, y en ese tiempo conocí a una persona que ocupó ese vacío. Estuvimos siete años juntos, prácticamente él crió a mi hijo que por cierto hace un año me pidió conocer a su papá de verdad y apareció, está presente ahora, pero no mucho.

Luego de saber mi embarazo, desapareció y fue mi nueva pareja quien estuvo a mi lado, primero como amigo y luego de nacer mi bebé nos hicimos novios y vivimos juntos hasta que Dios se lo llevó de mi lado en un trágico accidente, desde ahí yo no he podido rehacer mi vida.

Dos años después comencé con este muchacho que tiene 18 años, que 9 meses después me dice que es mejor que quedemos como amigos porque vamos a empezar la Facultad y que no quiere hacerme daño. Me dijo que me quiere y sabe que yo a él también lo adoro, pero que lo nuestro no puede ser.

Me costó confiar en una persona después de todo lo que me pasó, con este novio pensé que todo sería distinto, confié en él, le abrí las puertas de mi corazón a pesar de la diferencia de edad y la oposición de nuestras familias. Y ahora, de la noche a la mañana me deja para no hacerme sufrir, pero no sabe que me duele más que me diga que me ama pero que se va a meter con otra para olvidarme.

A veces creo que aún hay muchas cosas que me faltan superar para estar bien y ser feliz en la vida.

NOELIA, DE SANTANÍ, 29 AÑOS.

RESPUESTA: En la vida es tan necesario dar como recibir, cada persona es distinta y tiene una forma diferente para solucionar sus problemas. Si te invaden sentimientos de miedo o inseguridad, si alguien te hizo daño o te golpeó bajo sin razón y pensás que no podés con todo eso, es necesario que te des un tiempo para vos para salir de esa tristeza. A veces el tiempo cura todas las heridas, otras veces no y se necesita ayuda, jamás temas pedirla ni te quedes callada con el corazón roto. El psicólogo no es un brujo que cura los males, sino simplemente un especialista en salud mental que actúa como asesor y acompañante y que intentará ayudarte a que consigas –siempre por vos misma– la deseada estabilidad. Hay situaciones que son inesperadas, nadie inicia una relación pensando que algún día terminará, si por esas cosas de este mundo aún no encontraste a tu media naranja enfrentá la realidad con valentía, secate las lágrimas con la esperanza de que eso tan deseado tarde o temprano llegará.

HISTORIAS

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“Quise traerla conmigo, pero no quiso dejar a su familia”

  • Una linda amistad se convirtió en algo más fuerte que le consume, a pesar de todo entre ellos nació el amor, por cuestiones laborales él la dejó y ella viajó a España

En la terminal de Caaguazú con un compañero de trabajo, nos subimos y acomodamos en los dos únicos asientos libres. Al rato subieron dos chicas jóvenes, estudiantes de universidad, con algunos bolsos y como todo buen caballero les cedimos los lugares y entablamos conversación con las dos señoritas y para mí fue amor a primera vista. Nació una linda amistad y algo más fuerte y duradero hasta hoy, más no estaba predestinado que estuviéramos juntos.

Desde aquella noche fresca de mayo se sucedieron encuentros cada vez más frecuentes, de a poco convirtiéndose en encuentros fogosos y ardientes. Ella es algo tímida, callada, educada, oriunda de Campo 9, luchadora, de cuna humilde y trabajadora, la tercera de entre seis hermanas.

Su familia es conservadora y tradicional, no quería que supieran de mí, jamás me explicó los motivos, pero yo aparecí un día y creo conquisté los corazones de toda la parentela.

El problema era que yo tenía mi compromiso, y me costaba mucho cumplir regularmente con ella, el de ir a visitarla a su casa, además el horario laboral era otro obstáculo. Pero apenas había oportunidad nos encontrábamos y dejábamos fluir la pasión que brotaba en nosotros con solo mirarnos.

Hasta que un día, por circunstancias ajenas, tuve que dejar el trabajo y volver a Asunción, la quise traer conmigo, pero no quiso dejar sus estudios ni a su familia.

Nunca la olvidé, pero como no había la tecnología de hoy día, perdí todo contacto con ella. No pasó una semana que no preguntara por ella a mis excompas de trabajo, hasta que me llegaron a decir que posiblemente viajó a España.

Se me vino el mundo abajo, pero tomé fuerzas y continué mi vida hasta que al revisar mi correo un tiempo después, encuentro que me dejó un mensaje y un número de celular.

La llamo o la olvido, nuestro amor es imposible. ¿Qué hago?

SANTIAGO, DE ASUNCIÓN, 40 AÑOS.

RESPUESTA: Gracias por compartir tu experiencia en esta página que sirve de alivio, contención y orientación para los que sufren mal de amores, pero la decisión siempre quedará en las manos del protagonista de su propia historia. Lo primero que tenés que hacer es sincerarte contigo mismo, analizar qué es lo que estás buscando, si una relación duradera o solo una aventura y saber qué piensa, siente y quiere la otra persona. Ponerse de acuerdo apuntando hacia un norte. Si tu compromiso actual es lo suficientemente sólida tenés que trabajar por mejorar las cosas y no jugar con las emociones, ya que podes salir lastimado y lastimar. Por otro lado, tenés que ser fuerte para reconocer tus sentimientos con respecto a esta persona que te deja una señal para entablar de nuevo la comunicación. Analizá si vale la pena, si juntos pueden crear algo realmente bueno en la vida, llamala, pero si ambos son unos cobardes que se niegan mútuamente, mejor dejar las cosas como están.

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“Ella me dijo que era mi hijo, pero yo no puedo tener hijos”

  • Su novia se embarazó y aceptó la responsabilidad, con el tiempo la relación terminó pero el vínculo con su criatura continuó hasta que se casó con otra y descubrió que en realidad él no puede tener hijos

Era mi primera experiencia sexual, yo tenía 20 y ella 32 años. Desde que nos conocimos hubo onda entre los dos, estuvimos juntos un buen tiempo, ella me enseñó todo, pero no era nada serio. Solo quería estar con ella para el sexo hasta que se embarazó y terminó la relación, pero me hice cargo de todo. Con lo poco que yo ganaba, hacía de todo para ayudarla, para que no le falte nada: ni médicos, ni alimentos, ropa. Ni bien nació el bebé, ella me hizo reconocerle, yo no tuve drama en darle mi apellido.

Pasó el tiempo y seguía costeando los gastos de la criatura, pero con ella ya nada, incluso me reclamó eso y le dije que ella tiene que buscarse otra persona para no quedarse sola, que yo igual la iba a apoyar.

La historia continuó su curso normal, como ella siempre fue una mujer prepotente, una vez me retrasé un mes en pasarle el dinero y me demandó por prestación alimentaria.

Cuando empecé a trabajar mejor, quiso presionarme para que le pase más plata, cosa que acepté sin problemas igual porque yo adoro al niño. Un tiempo después, volví a tener pareja, me enamoré de una mujer encantadora y me casé hace dos años, tanto procuramos tener hijos pero no pasaba nada.

Al final fuimos al médico y nos hicimos unos estudios, resultó que mi señora está bien, pero que yo no puedo tener hijos. Y ahí mi mundo se vino abajo, no soy el papá de la criatura que reconocí, por mi mente pasaron miles de recuerdos y las veces que ella me exigía y me exigía.

Lo primero que quise hacer es darle una paliza, pensé lo peor, pero me tranquilicé, creo que mi pareja me ayudó con eso, aunque me fui un tiempo al psicólogo para resolver el conflicto que se me armó en la cabeza.

Me tranquilicé, me fui a su casa y le canté las 40, le conté que me hice el estudio y que soy huero y ella se calló nada más. Le dije que iba a seguir pasándole para los gastos de mi criatura, porque para mí sigue siendo mi bebé solo que no la cantidad que ella estaba pensando.

Eso ya pasó un tiempo, le conté a un amigo que es abogado y me dijo que tengo que accionar contra esa persona por daños y perjuicios morales y psicológicos. Pero no estoy seguro de querer hacerlo porque no quiero que mi hijo sepa la verdad, no será mío pero lo adoro igual. ¿Qué puedo hacer?

CARLOS, DE ASUNCIÓN, 31 AÑOS.

RESPUESTA: Por lo que entiendo, asumes el rol de papá del corazón aunque no está claro si mantienes rabia contra tu ex o si ya la perdonaste.

Siento mucho lo que te ha pasado, creo que es importante que te tomes el tiempo que necesites y no decidas tu vida si lo que te genera es rabia que sientes hacia ella. Habría que analizar cuáles son los sentimientos que se generan dentro tuyo después de enterarte de la verdad, por más que tengas contención de tu pareja sería bueno seguir de igual modo con la terapia psicológica.

Trata de buscar una salida cordial para seguir porque a pesar de que no sea tu hijo biológico le diste todo tu cariño de padre, y a la hora de la verdad esas cosas pesan más. Cuando llegue la calma a tu corazón, podrás tomar las decisiones que hagan falta. Puede que todo esto te lleve más tiempo del esperado, pero una vez que tengas todos los puntos negros aclarados y evalúes qué ganás o perdés ante una contrademanda, será más fácil la decisión.

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