- NOVASEO. Cuando la farra quiere seguir, se deja de garantía lo que sea
Suele ocurrir que cuando el encuentro entre los amikuéra se encuentra en la mejor parte, termina ocurriendo lo peor: opa la plata para continuar con el chupi.
Esta situación es muy conocida para los que trabajan en las bodegas, ya que deben chulear frecuentemente a los muchachis que vienen a empeñar hasta su alma por un poco más de birra. Así contó Gustavo Miranda, de la bodega “Baratissimo”. “Es normal eso, cuando la farra se pone emocionante opa la plata y empiezan con el tanteo de dejar algo en garantía o empeño, para seguir por un tiempo más con el chupi”, contó.
Gustavo ya recibió todo tipo de elemento para canje, pero lo más loco que me dejaron fue: ¡un loro! “El tipo venía de la casa de su suegra con la mascota y le encontró a sus sociokuéra, después se quedaron sin efectivo y quedó el loro en garantía por unas horas”, he’i el bodeguero. También menciona que le suelen ofrecer celulares, equipos de fútbol, cintos o cualquier objeto que tenga algún valor.
Los de la bodega “San Pablo” también tienen sus anécdotas. Según nos comentó Protasio Benítez, “los muchachos que juegan al fútbol y siguen con el tercer tiempo, te suelen ofrecer sus championes, botines, tarjeta de débito, y hasta cédulas de identidad, dependiendo si es cliente fiel aceptamos eso por algunas horas, hasta que vienen a retirar. El que dejó su cédula por ejemplo llevó 6 cervezas”, contó el karai.

OCURRENCIAS
A la hora de extender la farra los muchachos se ingenian cuando la “vaquita” ya queda seca. Tantean con algo pero siempre lo recuperan antes que les pille la patrona.
Solo con clientes conocidos se puede aplicar esto he’i
Ambos propietarios concuerdan con lo mismo, de que solo a los clientes antiguos o personas muy cercanas se puede ofrecer ese beneficio, ya que también están los que se quieren desligar de objetos robados. “Los pirañitas, tortoleros y motochorros, después de hacer su golpe quieren a toda costa dejarte esas cosas, esos por ejemplo quieren efectivo y nosotros no somos casa de empeño, te tantean para ver si caes pero solo a aquellos clientes antiguos o muy frecuentes les solemos aceptar esas prendas hasta que vienen a cancelar su cuenta”, comentaron. Es una forma de retribuir a los clientes por su preferencia y siempre terminan retirando al otro día.

