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“Nunca me presentó ante la gente como su novia”

  • Hace tres meses salen juntos, al principio todo bien pero ahora él no quiere compartir con ella en lugares públicos y eso la tiene preocupada

Estoy saliendo con un chico hace más o menos 3 meses y medio, estudia en la misma universidad que yo, pero en distintas facultades.

Apenas nos conocimos empezamos, al inicio él era muy lindo y detallista, incluso yo no quería nada serio al principio, pero él fue padrino de un bautizo y me llevó como su acompañante.

Me presentó con su familia por mi nombre, pero se notaba que éramos algo más, incluso estando su familia cercana (siempre estaba atento a mí y a cualquier cosa que necesite, abrazado a mí). Después para su cumpleaños también me llevó a su casa y en el almuerzo su mamá me comentó que él no es de llevar chicas a su casa. El fin de semana hubo otra reunión en su casa también por su cumpleaños, a la cual ya no me llevó ni me invitó. El problema es que no quiere conocer a mis amigos, si es que me llama y quiere verme y estoy con un amigo me dice que vaya a verlo yo.

Ya hablamos de ese tema y un día me dijo: “Entendé que no quiero conocerlos”. Su explicación fue que los amigos se meten en la relación, que eso él ya vivió y no quiere repetirlo.

Terminamos, pero de ahí volvimos. Él tampoco hasta ahora me presenta ante ninguna persona como su enamorada, es más a un amigo le dijo que ya no sabía nada de mí.

El tema es que si hay alguna reunión con mis amigos, él no quiere que vaya porque dice que seguro voy a tomar alcohol y eso no le gusta, que él no quiere que tome si él no está. Pero yo pregunto ¿cómo va a estar si él no los quiere conocer?

Estoy confusa porque yo nunca he tenido una relación así, todas mis relaciones han sido públicas y mis amigos sabían, aparte él es un chico muy independiente.

Dice que es muy seco y duro, pero que solo conmigo es así de abierto. Si no me presenta como su novia, pero caminamos de la mano y nos besamos.

SANDRA, DE CAACUPE, 34 AÑOS.

RESPUESTA: Tienes dos alternativas: tomar las cosas con calma y esperar a que él se anime a dar un siguiente paso o tomar las cosas con calma y exponerle francamente cuáles son tus expectativas de una relación de pareja. Los primeros meses son de conocimiento, si no estás a gusto con lo que ambos se ofrecen como pareja es mejor decirle, así ver cuáles son las posibilidades de negociación. Cada uno debe poner el 100% para que funcione, por un lado podes ponerte en sus zapatos y tratar de entender qué lo motiva a pensar de esa manera de las amistades. Tal vez dejó atrás una desilusión amorosa donde terceras personas intervinieron, o le cuesta hacer amistades nuevas. Solo él te lo podrá explicar mejor si entras en una conversación franca, recuerda que vienen de dos mundos diferentes. Por el otro lado, podrías concentrarte en sentirte a gusto en tu relación y ponerle el rótulo después, si hay que conocer familia, amigos etc. primero conocelo a él y ve si son compatibles o no. Si lo que él te presenta, muestra o expone te convence realmente para apostar alma, vida y corazón en su persona, porque finalmente ambos son los que deciden estar juntos en el camino del amor.

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“Quise traerla conmigo, pero no quiso dejar a su familia”

  • Una linda amistad se convirtió en algo más fuerte que le consume, a pesar de todo entre ellos nació el amor, por cuestiones laborales él la dejó y ella viajó a España

En la terminal de Caaguazú con un compañero de trabajo, nos subimos y acomodamos en los dos únicos asientos libres. Al rato subieron dos chicas jóvenes, estudiantes de universidad, con algunos bolsos y como todo buen caballero les cedimos los lugares y entablamos conversación con las dos señoritas y para mí fue amor a primera vista. Nació una linda amistad y algo más fuerte y duradero hasta hoy, más no estaba predestinado que estuviéramos juntos.

Desde aquella noche fresca de mayo se sucedieron encuentros cada vez más frecuentes, de a poco convirtiéndose en encuentros fogosos y ardientes. Ella es algo tímida, callada, educada, oriunda de Campo 9, luchadora, de cuna humilde y trabajadora, la tercera de entre seis hermanas.

Su familia es conservadora y tradicional, no quería que supieran de mí, jamás me explicó los motivos, pero yo aparecí un día y creo conquisté los corazones de toda la parentela.

El problema era que yo tenía mi compromiso, y me costaba mucho cumplir regularmente con ella, el de ir a visitarla a su casa, además el horario laboral era otro obstáculo. Pero apenas había oportunidad nos encontrábamos y dejábamos fluir la pasión que brotaba en nosotros con solo mirarnos.

Hasta que un día, por circunstancias ajenas, tuve que dejar el trabajo y volver a Asunción, la quise traer conmigo, pero no quiso dejar sus estudios ni a su familia.

Nunca la olvidé, pero como no había la tecnología de hoy día, perdí todo contacto con ella. No pasó una semana que no preguntara por ella a mis excompas de trabajo, hasta que me llegaron a decir que posiblemente viajó a España.

Se me vino el mundo abajo, pero tomé fuerzas y continué mi vida hasta que al revisar mi correo un tiempo después, encuentro que me dejó un mensaje y un número de celular.

La llamo o la olvido, nuestro amor es imposible. ¿Qué hago?

SANTIAGO, DE ASUNCIÓN, 40 AÑOS.

RESPUESTA: Gracias por compartir tu experiencia en esta página que sirve de alivio, contención y orientación para los que sufren mal de amores, pero la decisión siempre quedará en las manos del protagonista de su propia historia. Lo primero que tenés que hacer es sincerarte contigo mismo, analizar qué es lo que estás buscando, si una relación duradera o solo una aventura y saber qué piensa, siente y quiere la otra persona. Ponerse de acuerdo apuntando hacia un norte. Si tu compromiso actual es lo suficientemente sólida tenés que trabajar por mejorar las cosas y no jugar con las emociones, ya que podes salir lastimado y lastimar. Por otro lado, tenés que ser fuerte para reconocer tus sentimientos con respecto a esta persona que te deja una señal para entablar de nuevo la comunicación. Analizá si vale la pena, si juntos pueden crear algo realmente bueno en la vida, llamala, pero si ambos son unos cobardes que se niegan mútuamente, mejor dejar las cosas como están.

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“Ella me dijo que era mi hijo, pero yo no puedo tener hijos”

  • Su novia se embarazó y aceptó la responsabilidad, con el tiempo la relación terminó pero el vínculo con su criatura continuó hasta que se casó con otra y descubrió que en realidad él no puede tener hijos

Era mi primera experiencia sexual, yo tenía 20 y ella 32 años. Desde que nos conocimos hubo onda entre los dos, estuvimos juntos un buen tiempo, ella me enseñó todo, pero no era nada serio. Solo quería estar con ella para el sexo hasta que se embarazó y terminó la relación, pero me hice cargo de todo. Con lo poco que yo ganaba, hacía de todo para ayudarla, para que no le falte nada: ni médicos, ni alimentos, ropa. Ni bien nació el bebé, ella me hizo reconocerle, yo no tuve drama en darle mi apellido.

Pasó el tiempo y seguía costeando los gastos de la criatura, pero con ella ya nada, incluso me reclamó eso y le dije que ella tiene que buscarse otra persona para no quedarse sola, que yo igual la iba a apoyar.

La historia continuó su curso normal, como ella siempre fue una mujer prepotente, una vez me retrasé un mes en pasarle el dinero y me demandó por prestación alimentaria.

Cuando empecé a trabajar mejor, quiso presionarme para que le pase más plata, cosa que acepté sin problemas igual porque yo adoro al niño. Un tiempo después, volví a tener pareja, me enamoré de una mujer encantadora y me casé hace dos años, tanto procuramos tener hijos pero no pasaba nada.

Al final fuimos al médico y nos hicimos unos estudios, resultó que mi señora está bien, pero que yo no puedo tener hijos. Y ahí mi mundo se vino abajo, no soy el papá de la criatura que reconocí, por mi mente pasaron miles de recuerdos y las veces que ella me exigía y me exigía.

Lo primero que quise hacer es darle una paliza, pensé lo peor, pero me tranquilicé, creo que mi pareja me ayudó con eso, aunque me fui un tiempo al psicólogo para resolver el conflicto que se me armó en la cabeza.

Me tranquilicé, me fui a su casa y le canté las 40, le conté que me hice el estudio y que soy huero y ella se calló nada más. Le dije que iba a seguir pasándole para los gastos de mi criatura, porque para mí sigue siendo mi bebé solo que no la cantidad que ella estaba pensando.

Eso ya pasó un tiempo, le conté a un amigo que es abogado y me dijo que tengo que accionar contra esa persona por daños y perjuicios morales y psicológicos. Pero no estoy seguro de querer hacerlo porque no quiero que mi hijo sepa la verdad, no será mío pero lo adoro igual. ¿Qué puedo hacer?

CARLOS, DE ASUNCIÓN, 31 AÑOS.

RESPUESTA: Por lo que entiendo, asumes el rol de papá del corazón aunque no está claro si mantienes rabia contra tu ex o si ya la perdonaste.

Siento mucho lo que te ha pasado, creo que es importante que te tomes el tiempo que necesites y no decidas tu vida si lo que te genera es rabia que sientes hacia ella. Habría que analizar cuáles son los sentimientos que se generan dentro tuyo después de enterarte de la verdad, por más que tengas contención de tu pareja sería bueno seguir de igual modo con la terapia psicológica.

Trata de buscar una salida cordial para seguir porque a pesar de que no sea tu hijo biológico le diste todo tu cariño de padre, y a la hora de la verdad esas cosas pesan más. Cuando llegue la calma a tu corazón, podrás tomar las decisiones que hagan falta. Puede que todo esto te lleve más tiempo del esperado, pero una vez que tengas todos los puntos negros aclarados y evalúes qué ganás o perdés ante una contrademanda, será más fácil la decisión.

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