- EL CASO. Su mamá había caído a un arroyo de lo alto de un puente estando embarazada de 7 meses y medio
A doña Liz Aguilera (38) se le llenan los ojos de lágrimas en segundos. En su boca y el de sus familiares la palabra que más se repite por estas horas es milagro. Y va acompañada de otra: bebé. “Que mi pequeño esté vivo es obra del Creador. Dios existe. Sé que mi marido tiene que ver con esto. Él nos cuida desde arriba”, dijo.
Ella es la mujer embarazada de 7 meses y medio que el pasado 30 de julio cayó con su esposo, don Mario César Leyton Maciel (55), desde lo alto de un puente al arroyo Aguapey, en Coronel Bogado, luego de un accidente rutero.
Lastimosamente su compañero de vida falleció en aquel percance. Pero doña Liz, al igual que el pequeño que llevaba dentro, lograron sobrevivir contra todo pronóstico. El bebé se aferró a la vida y hace unos días llegó a este mundo, supersano.

“Mi marido está en él, para mí es como que se reencarnó en mi hijo. Lo miro y le veo a mi esposo”, cuenta con la voz quebrada y sin lograr evitar que el llanto se apodere de ella. “Es nuestro regalo de primavera. Que esté con nosotros es un verdadero milagro. Le puse el nombre de Mario César Gael Leyton como su papá. Es la esperanza que nació en medio de aquella tragedia. Voy a luchar día a día por él y por mi hija de 10 años”, comentó la mujer.
La madre agregó un dato que le lleva a pensar que la vida del pequeño tiene un motivo especial. “Después de 10 años me volví a embarazar. Tuve tres pérdidas antes. Es por eso que la vida de mi pequeño desde su concepción luego ya era un milagro, y después de lo que pasó en el accidente lo es más aún. La mano de Dios está sobre él. No me cabe duda que hay un propósito grande en su vida. Creo en eso, sin dudas”, finalizó.

“Me da las ganas para seguir”
“Al tenerlo en brazos mis fuerzas se renuevan. Me dan las ganas para seguir adelante y no decaer después de todo lo que nos tocó vivir”, comentó la mujer. “Al caer del puente tuve doble fractura en el brazo, varios golpes en la cabeza y todo el cuerpo, pero en mi panza no me pasó nada. Completé los 9 meses de gestación sin ningún problema. Es increíble, porque al ver el vehículo cómo quedó y la forma en que “volamos” y caímos al agua esto solo tiene que tener el calificativo de milagro. Sin dudas que Dios quiere que estemos aquí por alguna razón”, agregó.
“Lastimosamente mi esposo ya no está con nosotros. Le extrañamos muchísimo” cuenta mientras trata de seguir hablando, pero el dolor no la deja. Luego de unos segundos, la voz le vuelve y confiesa “nos hace mucha falta. Pero sé que está en un lugar mejor, cuidando de nosotros”, finalizó.
“Sé que mi marido sonríe desde el cielo por la vida de nuestro hijo”
Aquella mañana del 30 de julio, doña Liz y don Mario César salieron de su casa ubicada en la zona de Villa Permanente, en San Cosme y Damián, Itapúa, para ir a comprar ropitas para el bebé que estaba en camino. Pero un cuádruple choque, hizo que el vehículo en el que iban chocara por la baranda del puente, y que ambos cayeran a las aguas del arroyo Aguapey, en Coronel Bogado.
El percance terminó con la vida de don Mario. “Lo último que recuerdo antes del choque fue que íbamos como en caravana por la neblina que había. Y luego del choque, lo que me viene a la cabeza es mi marido y yo en el agua, yo intenté estirarle para quitarle, eso lo que recuerdo”, dijo Liz. “Sé que mi marido sonríe desde el cielo por la vida de nuestro hijo”, finalizó.

