Y como de loperro no se pierden nada, lo alentaron para que lo ponga rápido, porque el vehículo de Marco Galanti estaba cerca y venía más rápido que político repartiendo zoquete.
Tanta mala suerte tuvo el muchacho, o tanta buena puntería tuvo Galanti que el auto de carrera le pasó encimáite voi al celular. Después de apachurrarlo, lo hizo volar por los aires para finalmente darse un golpazo de aquellos en el suelo y quedar onda “bumerang”, aunque en este caso no servía ni para rascarse las bolas.

Cuando los muchachos se dieron cuenta de cómo de chalái quedó el celular, estallaron en carcajadas por su rapicha. “Nderak... se fue a la pu... esto” fue lo único que se le escucha decir en una filmación ha ojupi del polvo los restos de lo que alguna vez fue su teléfono celular.
El próximo año, ya va a pensar dos veces para filmar el paso de los autos de rally.

KU’IPÁITE
La pantalla quedó reducida a un montón de vidriecitos rotos que ni en 100 años se van a poder saber cuantos pedazos eran.

